Donaire pone el toreo en el estreno BIC del coso de Algemesí (Valencia)
Algemesí (Valencia), 19 sep (EFE).- La plaza de toros de Algemesí estrenaba la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) con el arranque de su Semana Taurina y la segunda semifinal del Circuito Valenciano de Novilladas, y ha sido Alberto Donaire quien ha dejado el mejor toreo. Javier Cuartero e Ian Bermejo han cortado una oreja cada uno.
Al final, el festejo se hizo eterno, superando las dos horas y media, y el público variopinto e intergeneracional de Algemesí no acabó nunca de conectar con la novillada de Fermín Bohórquez.
Alberto Donaire estuvo en exceso académico con el primero. Lo recibió con un farol de rodillas y un manojo de vibrantes verónicas. 'Oportuno', de Fermín Bohórquez, fue agradable, justo de trapío y ya tomó las telas por abajo desde el principio.
Le faltó pasión a la labor de Donaire, más transmisión a la buena clase de novillo y un poco más de atención a las peñas cadafaleras de Algemesí, que todavía no estaban aposentadas cuando el riojano criado en Valencia ya se iba a por la espada.
La faena se sostuvo por ambas manos. Por la diestra alargó las series con facilidad y por la zurda se reunió mejor el toreo, pero al final apenas logró conectar con unos tendidos con déficit de atención salvo en algún desplante.
Aprendida la lección, con el cuarto de la tarde Alberto Donaire se mostró más expresivo y variado. El novillo, hondo, pero abrochado de pitones, tuvo nobleza y cierta alegría.
Donaire compuso una faena en la que volvió a destacar su buen corte. Se salió del guión de su concepto con un inicio con el pase cambiado en los medios y algún que otro rodillazo, pero destacó sobre todo por dibujar los mejor muletazos de la tarde, otra vez al natural, con los vuelos y rematando detrás de la cadera y también en redondo, unas veces ligados, y al final, de uno en uno, con el compás más cerrando y volcando el pecho sobre la embestida. El mal uso del descabello lo dejó sin premio.
Javier Cuartero hizo faena de enfermero, pero sobre todo expresiva y arrebatada. El de Bohórquez era un inválido total. Lo demostró desde que salió y luego se derrumbó con estrépito tres veces, una por cada tercio, durante la lidia.
Pero el alicantino Cuartero tuvo la virtud de pulsear la renqueante embestida, sin olvidarse de lanzar guiños al personal, y subirle los efectos a la faena ya al final con circulares y desplantes a cuerpo limpio. La buena estocada dio paso a una generosa oreja.
Las prisas de Cuartero se impusieron en el castaño quinto de Bohórquez, algo flojo en los primeros tercios, pero que no paró en una faena agitada y trapacera, sin orden ni concierto. Con la espada, un pinchazo, estocada caída y vuelta por su cuenta.
El novillero castellonense de L'Alcora, Ian Bermejo, se impuso por actitud en su primero y marco diferencias. Se fue a porta gayola, conectó por verónicas y chicuelinas, remató con otra larga más, se hizo un quite por tafalleras y abrió faena en los medios, de rodillas, y toreando en redondo.
Al novillo, muy terciado, le faltó raza. Muy escaso de entrega, por el izquierdo la tomó cansino, con la cara alta y muy por dentro. Por ahí marcó a Bermejo y lo acabó cogiendo sin consecuencias.
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