El forraje recobra protagonismo en los valles rionegrinos impulsado por el avance ganadero
La cuenca forrajera de la región vive un proceso de transformación y crecimiento. Históricamente reconocida por sus condiciones para el cultivo de pasturas antes de la expansión frutícola, la zona está volviendo a posicionarse como un polo estratégico para la producción de alfalfa y maíz a gran escala.
En diálogo con Río Negro Rural, un productor de Valle Medio analizó la dinámica actual del sector, destacando que el crecimiento se sostiene en ventajas naturales clave: “El agua y el clima son los factores principales; este es un muy buen clima para hacer pasto y la escala de producción se va a ir incrementando cada vez más”.
El desarrollo del sector forrajero local atrae tanto a productores que diversifican sus actividades como a inversores de otras provincias, como Buenos Aires. Este impulso está estrechamente ligado al avance de los engordes a corral (feedlots) en la región.
Ante el corrimiento de la ganadería en provincias del centro del país hacia la agricultura intensiva, los establecimientos de engorde en Río Negro han crecido exponencialmente en los últimos cinco años, demandando cada vez más alimento. Asimismo, las proyecciones de ampliación de obras de infraestructura eléctrica y canales de riego en la zona de Negro Muerto y la Margen Norte abren la puerta a un desarrollo productivo aún mayor sobre nuevas hectáreas.
En relación con la comercialización, el mercado del fardo muestra un comportamiento muy dinámico. Aunque la demanda de forrajerías y ganaderos se mantiene pareja a lo largo del ciclo, a finales del invierno las reservas zonales se agotan, provocando un repunte estacional en los precios.
Actualmente, los fardos de buena calidad cotizan en torno a los $7.000 y $7.500, en comparación con los valores de inicio de temporada. Sin embargo, el stock regional se encuentra al límite.
La nueva temporada de producción está pronta a comenzar: “Para octubre se estima iniciar en general con el primer corte de alfalfa”, indicó el productor. Este primer corte (que demanda unos 40 días desde la brotación) suele colocarse de forma inmediata en el mercado para abastecer a los establecimientos que necesitan reponer sus reservas de alimento para los animales.
La cuenca forrajera de la región atraviesa semanas de intensa actividad.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.rionegro.com.ar — el contenido pertenece a Diario Río Negro.