Más de 40 pingüinos que vivían en el Aquarium de Mar del Plata fueron liberados en una reserva de Río Negro
Después de meses de incertidumbre, ofertas millonarias frustradas y una disputa judicial que mantuvo en vilo a grupos proteccionistas de todo el país, los más de 40 pingüinos de Magallanes que permanecían en el predio del ex Aquarium de Mar del Plata finalmente tienen un nuevo destino: Bubalcó , un refugio ubicado en la Patagonia.
El traslado, ordenado por la Justicia , puso punto final a una situación que durante meses generó incertidumbre sobre el destino de los animales.
Mientras el proceso de quiebra de Plunimar S.A. —la empresa operadora del acuario, cerrado en marzo de 2025— avanzaba en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20 , a cargo del juez Eduardo Malde , los pingüinos seguían en el predio sin que prosperara ninguna de las negociaciones de venta que se habían intentado durante 2025.
Por un lado, una firma mexicana había ofertado 750.000 dólares por la totalidad de los ejemplares en junio de ese año; meses después, en octubre, un oceanario de China presentó una oferta de 950.000 dólares que tampoco se concretó porque el depósito nunca llegó.
También fracasaron las conversaciones con el Zoológico de San Pablo, en Brasil , que ofreció 250.000 dólares por un lote de entre 26 y 30 animales, y las exploraciones en mercados como Filipinas y Rusia , con una valuación de 540.000 dólares, entre diciembre y enero.
Frente a ese escenario, y tras el pedido sostenido de grupos proteccionistas que solicitaban una resolución urgente para los animales, la Justicia dispuso la donación de los pingüinos magallánicos a la Fundación Bubalcó , en Río Negro .
El refugio, que nunca había alojado pingüinos, preparó especialmente las instalaciones para recibirlos.
“Estos pingüinos de Magallanes estaban en Mar del Plata, pero ya no era posible cuidarlos allí.
Por decisión de la justicia vinieron a Bubalcó, en donde nos da mucho orgullo haberles preparado este nuevo hogar y ser parte de darles un refugio donde vivir tranquilos y cuidados”, publicaron desde el refugio.
Los responsables de Bubalcó describieron la llegada como un momento de emoción para todo el equipo.
Según relataron, pudieron observar los primeros saltos al agua de los animales y verlos desplazarse de un lado al otro mientras reconocían el espacio: “Todavía no recorrieron ni un tercio de su nueva casa”, indicaron.
La particularidad del caso es que los ejemplares nacieron y se criaron en cautiverio, lo que hace inviable su reinserción en el ambiente natural.
Por esa razón, requieren del cuidado humano permanente para alimentarse y sobrevivir.
“Nuestro parque es eso: un refugio para aquellos que no pueden vivir en su hábitat ”, subrayaron desde el lugar.
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