Unas 30.000 empresas cerraron en Argentina en lo que va del Gobierno de Milei
Natalia Kidd Buenos Aires, 17 ago (EFE).- Algo más de 30.000 empresas han cerrado sus puertas en Argentina desde que el ultraliberal Javier Milei asumió el Gobierno a finales de 2023, con políticas que han afectado especialmente al sector del comercio y a varias ramas industriales.
"Desde que asumió Milei se perdieron 30.633 empresas, un 6 % del total.
Es la peor caída en los primeros 30 meses de un gobierno", indicó en un reciente informe el centro de pensamiento Fundar, con datos a mayo pasado.
Solo en el quinto mes del año cerraron 2.371 empresas, a razón de 76 por día.
De acuerdo con los datos de Fundar, en Argentina hay actualmente un total de 481.724 empresas, la menor cantidad en casi veinte años, incluso por debajo del nivel registrado en 2021 al cabo de la pandemia de covid y las severas restricciones sanitarias que golpearon la economía del país suramericano.
"El cierre de empresas es mucho mayor al de otros períodos.
Son varios los motivos, pero todos vinculados con la política económica del actual Gobierno, que plantea un neoliberalismo de apertura económica indiscriminada", dijo a EFE el economista Hernán Bergstein, profesor de la Universidad Nacional de Lanús y experto en pymes.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que coincide con la cifra de 30.633 empresas perdidas en lo que va del Gobierno de Milei, indicó días atrás en un informe que el sector más afectado es el del comercio, con una pérdida de 8.408 unidades productivas.
Otras actividades también registraron caídas significativas: el sector de servicios de transporte y almacenamiento perdió 6.733; servicios inmobiliarios, 4.098; e industria manufacturera, 4.020.
Bergstein señaló a EFE que la apertura indiscriminada de importaciones a bajo coste y de dudosa calidad constituye una "competencia desleal", particularmente para las pymes industriales, que terminan por cerrar o sobreviven a duras penas.
La caída del poder de compra de los salarios en términos reales ante una inflación aún elevada -33,8 % interanual en julio pasado- ha llevado a una reducción en el consumo.
"En este escenario, las empresas reducen su producción hasta cerrar porque no tienen demanda.
También hay menos empresas proveedoras de bienes y servicios al Estado por la política fiscal de reducción del gasto público", explicó Bergstein.
Según el economista, en el proceso de desaparición de unidades productivas también incide un fenómeno de 'transferencia': "Las empresas que tienen menos ingresos, transfieren esta situación a sus proveedores, y éstos, con menos ventas, a su vez también empiezan a cerrar.
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