La novela 'Fiesta' cumple cien años dando a conocer los Sanfermines en todo el mundo
Javier Rodrigo Pamplona, 21 oct (EFE).- “El domingo 6 de julio, al mediodía, la fiesta estalló.
No hay otra forma de expresar lo que quiero decir”.
Es la frase deslumbrante con la que Ernest Hemingway describió el inicio de los Sanfermines en su novela ‘The sun also rises’, conocida en castellano como ‘Fiesta’, de la que este 22 de octubre se cumplen cien años de su publicación.
Fue una obra que vinculó de manera definitiva al escritor estadounidense con Pamplona y que situó a la capital navarra y a los Sanfermines en el mapa y el imaginario de millones de personas en todo el mundo.
Un joven Hemingway llegó a Pamplona en 1923 como corresponsal del Toronto Star y descubrió en los Sanfermines una fuente literaria que terminó por trascender el periodismo.
Las fiestas de Pamplona se perciben en la novela como una experiencia desbordante, marcada por la energía de las calles y por la atracción del riesgo en los encierros y corridas de toros.
La obra fue la primera novela que publicó quien recibiría en 1954 el Premio Nobel de Literatura y, desde entonces, ha sido una embajadora internacional de las fiestas de Pamplona.
Hemingway visitó la ciudad en nueve ocasiones, entre 1923 y 1959, atraído por el ambiente de las fiestas.
Aquellos Sanfermines de hace un siglo le cautivaron desde el primer momento.
En muchos pasajes de la novela se refleja el asombro y la fascinación que le causaron muchos elementos de la fiesta, como los gigantes de Pamplona: “A través de la apretujada muchedumbre que abarrotaba todas las calles laterales y las aceras, lo único que pudimos ver de la procesión fueron los grandes gigantes: indios de cajas de puros, de treinta pies de alto, moros, un rey y una reina girando y valsando solemnemente a los sones del riau-riau”.
El catedrático de Literatura Contemporánea de la Universidad de Navarra, Gabriel Insausti, ha explicado a EFE que Hemingway era "un escritor joven que estaba empezando, que había recalado en el periodismo como un modus vivendi, aunque no le satisfacía del todo", y que pertenecía a lo que después se denominó la Generación Perdida.
A su juicio, al escritor "le encanta el mundo de los toros y del vino, porque él era de Chicago".
Insausti ha recordado que, en el Chicago de 1925, estaban "Al Capone, la Ley Seca", pero a su llegada a Pamplona "ve que todo el mundo bebe sin ningún tipo de pudor", algo que le sorprendió y le atrajo poderosamente.
“La fiesta había empezado de veras, y durante siete días no paró, ni de día ni de noche.
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