Julián Alvarez ya no sonríe: quedó encerrado en una jaula de oro y no sabe dónde está la llave
Además de un delantero fuera de serie, Julián Alvarez es un centennial .
Nacido en el 2000, transcurrió su infancia y su adolescencia futboleras bajo la omnipresencia del Barcelona.
Aquel Julián fue el que le pidió la foto a Messi; a los 11 años aquel, reciente campeón de la Champions este.
El fútbol, las condiciones y el a veces hermoso destino los unirían luego en otras imágenes inolvidables.
Pero así comienza a entenderse el nuevo rumbo que Alvarez desea para su carrera: quiere ir al club que siempre vio porque allí jugaba el futbolista que siempre idolatró.
Más allá de que choque contra todo tipo de problemas en el camino.
La historia comenzó hace mucho más tiempo del que se cree.
A fines del año pasado, Barcelona comenzó a estudiar la posibilidad de incorporarlo.
En febrero del actual, Julián ya había decidido irse del Atlético de Madrid .
Fue en medio de una sequía de más de dos meses que cortó casualmente con un gol al Barça.
Su incomodidad con el estilo de juego que a veces lo llevaba a moverse lejos del arco fue el principal detonante.
Simeone lo ubicó a veces por la izquierda o priorizó al noruego Alexander Sorloth como la referencia ofensiva.
En ese momento, condicionado anímicamente por su nivel, no imaginaba que el equipo podría llegar a las semifinales de la Champions como llegó.
La paridad en la serie contra el Arsenal no le hizo cambiar de idea.
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