Se cumplen 29 años de la histórica inauguración del Teatro Real de Madrid: la noche en que los reyes Juan Carlos I y Sofía saldaron su deuda con la ópera
Madrid amaneció vestida de gala aquel sábado 11 de octubre de 1997, pero fue al caer la tarde cuando la Plaza de Oriente se transformó en el epicentro absoluto de la elegancia y la alta sociedad.
No se trataba de un estreno más; era la cita que las grandes familias de la aristocracia, la política y la cultura llevaban más de siete décadas esperando.
Tras un letargo de 72 años, provocado por las grietas estructurales que en 1925 obligaron a suspender las funciones, el Teatro Real reabría sus majestuosas puertas convertido en un templo deslumbrante.
Una alfombra roja kilométrica vio desfilar a lo más granado del panorama social en lo que se convirtió, de inmediato, en el acontecimiento del año.
El momento cúspide de la velada llegó con la entrada de Sus Majestades los reyes don Juan Carlos y doña Sofía , recibidos con una calurosa ovación que retumbó en las fachadas históricas del centro madrileño.
Doña Sofía, fiel a su elegancia atemporal y a su conocida devoción por la música culta, deslumbró a su llegada irradiando la majestuosidad y serenidad institucional que siempre han caracterizado sus grandes citas de gala.
Flanqueados por las máximas autoridades de la época, entre las que destacaban el presidente del Gobierno, José María Aznar , la ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, y la primera directora general del coliseo, Elena Salgado, los monarcas hicieron su entrada en un remozado vestíbulo donde el terciopelo rojo, el pan de oro y las molduras clásicas evocaban la grandeza de la era isabelina.
En el interior, los pasillos y la imponente escalera de honor eran un hervidero de saludos de bienvenida, miradas de complicidad y el inconfundible murmullo de la jet set volcada en la gran noche de la lírica.
Las 1.700 localidades de la clásica sala en forma de herradura se convirtieron en las entradas más codiciadas de España: nadie quería perderse el instante en que don Juan Carlos y doña Sofía ocuparon el Palco Real para presenciar el programa inaugural.
La velada estuvo dedicada íntegramente al compositor español Manuel de Falla, con la representación de la ópera La vida breve encabezada por la magistral voz de la soprano María José Montiel y el célebre ballet El sombrero de tres picos .
Una velada única en 1997 Más allá de los impresionantes estilismos y el protocolo de palacio , la reapertura del gran templo de la lírica dejó una serie de detalles fascinantes que fascinaron a los asistentes: La joya de cristal de 2.400 kilos: Suspendida sobre el patio de butacas, la monumental lámpara de cristal fabricada en la Real Fábrica de La Granja centró las miradas de los invitados durante los intermedios.
Para la noche de la reinauguración fue sometida a una restauración artesanal pieza a pieza para devolverle su destello original.
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