Casi ciega disparó tres veces contra Lenin y fue ejecutada sin juicio días después: el gran enigma político de la Revolución Rusa
“¡Camarada Lenin!”, se escuchó gritar a una mujer, antes de que sonaran los tiros.
Corría la tarde del viernes 30 de agosto de 1918 y Vladímir Ilich Uliánov, más conocido por su nombre de guerra, Lenin, líder de la Revolución Bolchevique, acababa de pronunciar un encendido discurso en una fábrica de armas en Moscú.
Estaba sin custodia, solo acompañado por su chofer, Piotr Guil, cuando al salir escuchó el grito que lo hizo darse vuelta.
En ese preciso momento, la mujer le disparó tres veces con una pistola Browning.
La primera bala solo le atravesó el abrigo, son rozar siquiera su cuerpo, e hirió a una mujer que estaba detrás, a quien luego se identificó como Popova; el segundo proyectil le dio en el hombro y el cuello, y el tercer plomo le entró en el pecho y le rozó el pulmón izquierdo , sin orificio de salida.
El jefe bolchevique cayó herido en el patio de la fábrica, cerca de la puerta. mientras la mujer escapaba.
Nadie la detuvo en ese momento, tampoco hubo testigos que pudieran describirla bien.
A Lenin lo subieron al auto y lo llevaron de inmediato al Kremlin, donde fue atendido por dos médicos.
Se negó terminantemente a que lo trasladara a un hospital por temor a que volverán a atentar contra él.
La mujer pudo huir después de los disparos y no existen informes ni documentos que den cuenta de cómo fue capturada pocas horas después.
Se la identificó como Fanya Yefímovna Kaplán , también conocida como Fanny, rondaba los treinta años y sufría una ceguera parcial, lo que quizás explicara que sus balazos no hubiesen sido tan certeros.
Se reconocía públicamente como anarquista, pero hubo quienes sospecharon que en realidad militaba en las filas de una organización terrorista del Partido Socialista Revolucionario , que había sido mayoritario después de la toma del poder, pero había sido desplazado cuando Lenin y los bolcheviques disolvieron la Asamblea Constituyente en enero de 1918.
Para los bolcheviques, los socialistas revolucionarios eran precisamente lo contrario, contrarrevolucionarios.
Según la versión oficial que se dio a conocer ese mismo día, no hizo falta que ningún testigo reconociera a Kaplán como la autora del atentado porque, interrogada por la Cheka, la primera organización de inteligencia soviética que antecedió a la KGB, reconoció que había disparado contra Lenin, aunque no quiso decir si había actuado sola o tenía cómplices, ni tampoco sus razones .
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