Una pequeña esfera suspendida contra la oscuridad del espacio: la historia de la primera foto de la Tierra tomada desde la Luna
Hasta entonces, la humanidad había contemplado la Tierra desde la Tierra.
Había mapas, globos terráqueos, fotografías tomadas de aviones y del espacio.
Pero todas esas representaciones tenían algo en común: mostraban nuestro planeta a partir de una perspectiva relativamente cercana.
Pero el 23 de agosto de 1966, algo cambió.
Una pequeña nave estadounidense, sin ningún ser humano a bordo, apuntó sus cámaras hacia la Tierra desde las proximidades de la Luna y consiguió una imagen que parecía sencilla, casi elemental: el planeta azul suspendido sobre el horizonte lunar.
La fotografía no era solamente una proeza técnica, sino también una revelación.
La Tierra, que desde el suelo parecía inmensa e interminable, aparecía ahora como un pequeño mundo aislado en la oscuridad.
Y había algo más detrás de aquella imagen.
La sonda que la obtuvo no había sido enviada allí para retratar nuestro planeta.
Su misión era mucho más práctica y urgente.
Estados Unidos necesitaba saber dónde podían aterrizar sus astronautas en la Luna .
Así, el programa Apollo avanzaba hacia el objetivo anunciado de llevar un hombre a la superficie lunar y devolverlo sano y salvo a la Tierra.
Pero antes de que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins pudieran emprender ese viaje, había una pregunta elemental que todavía necesitaba respuesta: ¿Dónde aterrizar? La Luna estaba a unos 384.000 kilómetros.
Y nadie sabía con suficiente precisión qué le esperaba a una nave que intentara posarse allí.
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