Ganó Roland Garros a los 17 años, fue N°1 del mundo y terminó con una condena a 2 años de prisión por una deuda de 6,6 millones
El deporte suele regalar historias de superación inolvidables, pero también trágicos giros de guion donde la gloria financiera y los trofeos quedan eclipsados por el colapso personal.
En junio de 1989, el tenis femenino presenció una gesta que rompió todos los pronósticos: una adolescente española de tan solo 17 años derrumbó el dominio absoluto de Steffi Graf para consagrarse campeona de Roland Garros , transformándose en una leyenda nacional de la noche a la mañana.
Arantxa Sánchez Vicario no fue un fenómeno fugaz.
Durante más de una década construyó una carrera monumental que la llevó a conquistar 29 títulos individuales del circuito WTA (incluidos tres Roland Garros y un US Open), además de seis trofeos de Grand Slam en dobles .
Su entrega inquebrantable desde el fondo de la cancha y su garra competitiva la catapultaron al puesto número 1 del ranking mundial en 1995 , convirtiéndola en una de las atletas más laureadas y cotizadas de su era.
Cuando Sánchez Vicario ganó el abierto de Australia en 1998. (Foto: AP) Del esplendor financiero al abismo familiar Durante sus años en activo, la tenista acumuló más de 16 millones de dólares exclusivamente en premios de torneos , cifra que se multiplicaba al sumar patrocinios multimillonarios.
Sin embargo, mientras ella dominaba los estadios del mundo, la gestión absoluta de sus ganancias quedó en manos de su entorno más cercano: sus padres y sus asesores financieros.
El quiebre estalló tras su retiro.
Años después de dejar la actividad, la extenista descubrió que la enorme fortuna generada a lo largo de su carrera se había esfumado en malas inversiones, gestiones dudosas y deudas fiscales impositivas.
La situación derivó en una cruenta batalla pública y judicial contra su propia familia, a quienes acusó formalmente de haber dilapidado su patrimonio.
“ Me han dejado sin nada, estoy endeudada con Hacienda y mis propiedades son muy inferiores a las que tiene por ejemplo mi hermano Javier , que a lo largo de su vida ha ganado mucho menos que yo. ¿Puedo aceptar este abuso y quedarme callada? No voy a hacerlo”, contó en el libro “Arantxa ¡Vamos!.
Memorias de una lucha, una vida y una mujer” que fue publicado en 2012.
La exdeportista durante la presentación de su libro "Arantxa ¡Vamos!" en 2012. (Foto: AFP / Lluis Gene) El fallo judicial que conmocionó al tenis El capítulo más oscuro de su historia personal se selló en los tribunales de Barcelona.
Tras un largo proceso penal, la Audiencia de Barcelona la condenó a dos años de prisión y al pago de una indemnización conjunta de 6,6 millones de euros al Banco de Luxemburgo por un delito de insolvencia punible (descapitalización de su patrimonio para evitar el cobro de una deuda fiscal previa).
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