La irritante inflación de las palabras
El frío es extremo; la crisis, terminal; el Mundial de este año, el mejor de la historia; la próxima lluvia fuerte, la “tormenta del siglo” y El Niño inminente devino en “súper Niño”.
Todo es impactante, aterrador o dramático y enterarnos de qué se trata siempre es urgente, según el más reciente latiguillo de los canales de noticias.
El lenguaje se infló, como los precios, y las palabras tienen menos valor que un billete de 20 pesos.
Decimos y nos dicen mucho para en realidad no decir nada, algo que hasta acá era monopolio de los políticos.
Es como vivir todo el tiempo con el volumen al máximo.
Llega un momento en que nos quedamos sordos y no escuchamos nada.
Para colmo, al mismo tiempo que las palabras se hinchan, usamos cada vez menos.
La charla larga va perdiendo terreno y hay que decir todo en un minuto.
Ya es como si estuviéramos viviendo dentro de YouTube, TikTok o Instagram ; hay que hablar rápido y ser conciso si queremos captar la atención de nuestros interlocutores antes de que hagan un scroll mental y simplemente dejen de escuchar.
Pero no quiero sonar nostálgico, apocalíptico ni renegado.
Como diría Charly, mientras miro las nuevas olas yo ya soy parte del mar.
Últimamente y a conciencia, trato de ser lo más económico posible en palabras a la hora de hablar con la gente.
Y además confieso que me fastidian esas personas con las que solo tengo trato laboral y me llaman directamente al teléfono celular sin la instancia previa del Whatsapp.
Le debe estar pasando a mucha gente y en muchos lados.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.