La Justicia y la calidad de la democracia (Parte I)
La calidad de la Justicia de un país refleja la calidad de su democracia.
La afirmación pertenece al jurista peruano José Ugaz , quien tuvo un papel decisivo en las investigaciones por corrupción contra el régimen de Alberto Fujimori y presidió la organización Transparencia Internacional .
La experiencia latinoamericana demuestra hasta qué punto ambas están vinculadas.
Los gobiernos autoritarios saben que para ejercer el poder sin límites necesitan controlar, intimidar o desacreditar a los jueces.
Pero las democracias tampoco están inmunizadas contra ese peligro.
Ugaz advierte sobre dos viejos fenómenos igualmente perniciosos: la judicialización de la política y la politización de la Justicia .
Cuando los conflictos que deberían resolverse mediante las instituciones políticas se trasladan sistemáticamente a los tribunales, o cuando estos son utilizados para favorecer o perseguir intereses políticos, comienza a borrarse una frontera esencial para el Estado de Derecho.
Lamentablemente, la Argentina conoce demasiado bien ese problema.
Las decisiones judiciales suelen ser juzgadas según favorezcan o perjudiquen a quienes circunstancialmente ocupan el poder o la oposición.
Un mismo magistrado puede ser presentado alternativamente como héroe de la República o instrumento de una conspiración, según el contenido de su última sentencia.
Muchas veces los tiempos y plazos de la Justicia se adaptan a las necesidades de los políticos de turno… o a los intereses de “los amigos del juez” .
El Viejo Vizcacha algo sabía de todo esto.
Ese deterioro tiene consecuencias.
Una sociedad que deja de creer que los jueces deciden conforme al derecho y la ley termina también dejando de creer en la igualdad ante la ley.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.