Borges, la literatura coreana y el aniversario de su nacimiento: una influencia que sigue expandiéndose
El libro La clase de griego , de la escritora surcoreana Han Kang , inicia con una escena que a más de un lector puede llamarle la atención: la inscripción de la tumba de Jorge Luis Borges — “Él tomó su espada, y colocó el metal desnudo entre los dos” — y la interpretación de esa frase como metáfora de la ceguera que aisló al escritor argentino del mundo en sus últimos años.
Que el Premio Nobel de Literatura 2024 abra una de sus novelas con ese gesto es quizás la mejor medida del alcance de Borges : un autor porteño cuya obra cruzó idiomas, continentes y sistemas literarios hasta instalarse en la otra punta del planeta.
Este 24 de agosto se cumplen 127 años de su nacimiento, y la literatura coreana lleva décadas celebrándolo a su manera.
El homenaje de Han Kang no es un gesto aislado.
Cuando el escritor surcoreano Kim Ho-yeon —autor de La asombrosa tienda de la señora Yeom y Las maravillas de la tienda de Cheongpa-dong — visitó la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires este año, la primera respuesta que dio al ser consultado sobre sus referentes literarios argentinos fue, sin titubeos, el nombre de Borges.
“Borges no solo acá, sino que también en Corea fue un impacto y una influencia muy grande en la inspiración en los escritores coreanos” , dijo Kim Ho-yeon durante la entrevista.
Situó ese impacto en los años noventa, en el contexto del auge posmodernista que transformó el mundo literario coreano tras la apertura democrática del país.
Ese fenómeno tiene una explicación académica precisa.
Según la investigación de Hwang Soo-Hyun , de la Universidad Kyung Hee de Corea del Sur, publicada en 2015 en los Anales de Literatura Hispanoamericana , Borges llegó a Corea a través de hispanistas y especialistas en literatura anglófona, primero como objeto de teoría literaria y luego como modelo de escritura con la llegada de sus títulos traducidos al coreano.
La expresión “a lo Borges” se volvió habitual en la crítica literaria coreana.
El traductor y crítico Song Byeong-sun lo formuló con precisión: “si leemos las novelas coreanas recientes, en los años noventa los escritores con una nueva forma de expresión y una nueva concepción literaria están obsesionados con el fantasma llamado Borges” .
Las cifras que aporta Kim Sun Young , en una investigación de la Universidad Nacional de Seúl , confirman esa expansión.
Hasta 1978, solo una obra de Borges había sido traducida al coreano.
En la década de los noventa, ese número saltó a once títulos.
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