El arte de reescribir la piel: encontraron en un tatuaje el refugio para sanar marcas que no eligieron
Por amor, amistad, estilo, creencia o un recuerdo que da vueltas, los tatuajes tienen su historia .
Pero hay marcas en la piel que no nacieron de una elección.
Es que, a diferencia de quienes buscan un lienzo en blanco para expresarse, existen personas que acuden a la tinta para reescribir una huella involuntaria: una cicatriz .
Silvia y el regalo que no sabía que necesitaba para terminar de sanar Silvia tenía 38 años cuando el bulto que tenía en una de sus mamas creció .
“Tuve miedo, obvio.
Fui a recibir la noticia sola y no lo recomiendo: quedás en shock .
Como no podía llorar, agarré un cuaderno y le dije a la médica: ‘Decime paso a paso cómo sigue esto porque necesito anotarlo’”, recordó en diálogo con LA NACION.
Al diagnóstico le siguió un proceso complejo que impactó de lleno en su cuerpo: “Me afectó el cambio físico, la medicación...
Hay una frase con la que todas nos sentimos identificadas: ‘Estoy cansada de estar cansada’” .
Entre el torbellino de la quimioterapia, los cambios de su cuerpo y la caída del cabello, la cirugía dejó una huella física que, aunque simbolizaba la victoria sobre la enfermedad, se sentía como un recordatorio involuntario de sus días más oscuros .
Pasaron dos años de tratamientos y búsquedas personales hasta que, casi por casualidad —mientras acompañaba a su hermana a hacerse un diseño—, terminó sentada en el sillón de un estudio de tatuajes frente a una piel que ya no quería ocultar.
“Ella me escuchó decir que no soportaba la cicatriz que me había quedado en la lola derecha.
Si bien sabía que era una lucha ganada, la quería tapar.
Mi hermana me terminó regalando el tatuaje ”, señaló.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.