¿La Inteligencia Artificial nos está haciendo dependientes?
Cada vez me asusta más la IA.
Y no me asustan tanto sus errores, sus sesgos o “alucinaciones” (esto de no saber decir “no sé” y tirar cualquier cosa).
Lo que más me preocupa es nuestra dependencia.
Hay personas que ya no escriben un WhatsApp sin pedirle ayuda.
Adultos que, antes de preguntarse “¿qué pienso yo sobre esto?”, le preguntan a la IA qué decir o responder, o que ya no escriben un mail sin pedírselo a ChatGPT, porque el chat lo hace más rápido y mejor.
En las aulas pasa algo parecido.
Un estudiante recibe una consigna y su primer movimiento ya no es pensar: es copiarla en alguna herramienta de IA.
Universitarios que entregan textos impecables pero no pueden explicar oralmente qué quisieron decir.
No creo que la inteligencia artificial nos esté volviendo tontos.
El problema es más sutil: puede estar evitándonos algunos de esos momentos incómodos en los que aprendemos a pensar.
Y claro, pensar incomoda.
Es mirar una hoja en blanco y no saber cómo empezar.
Es escribir una oración, borrarla y volver a escribirla.
Es buscar una palabra que no aparece.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.