Las lágrimas de Carlos Garcés y el emotivo abrazo de Horacio Melgarejo tras la clasificación de Cienciano en la Copa Sudamericana 2026
Sonó el pitazo final en el Estadio Olímpico Nilton Santos y Carlos Garcés no pudo más.
El delantero ecuatoriano, capitán y máximo goleador de Cienciano en la Copa Sudamericana 2026 , se quedó parado con los ojos húmedos y el peso de una historia que lo había excluido en el momento más glorioso.
Las lágrimas no tardaron.
Y Horacio Melgarejo , que lo vio desde unos metros de distancia, no necesitó palabras: caminó hacia él y lo envolvió en un abrazo largo, de los que no necesitan explicación.
Esa imagen —Garcés llorando, Melgarejo sosteniéndolo— fue la postal más poderosa de la noche del jueves 20 de agosto en Río de Janeiro.
Cienciano cayó 1-0 ante Botafogo en el partido de vuelta de los octavos de final, pero avanzó a cuartos de final con un global de 6-2 , sellando una de las clasificaciones más contundentes que un equipo peruano haya logrado en la historia de los torneos Conmebol.
El dolor de la ida Para entender las lágrimas de Garcés hay que volver al 13 de agosto, al Estadio Inca Garcilaso de la Vega de Cusco, a la tarde en que Cienciano hizo historia.
Ese día, el “Papá de América” goleó 6-1 a Botafogo en uno de los resultados más sorprendentes de la Copa Sudamericana en años recientes.
Matías Succar anotó tres veces.
Neri Bandiera firmó un doblete.
Marcos Martinich cerró la cuenta.
El estadio explotó.
Los jugadores lloraron.
El Perú entero celebró.
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