¿Cuándo llevar a un niño al médico? Estas son las señales de alarma que deben conocer los padres
Una fiebre que no cede, vómitos persistentes o un cambio brusco en el comportamiento habitual de un niño pueden ser indicios de que el cuadro ya no debería manejarse únicamente en casa .
Así lo advirtió el Dr.
Antonio Soto, médico pediatra de la Clínica Anglo Americana, quien detalló los signos que permiten a los padres identificar el momento adecuado para buscar atención médica.
Según el especialista, la situación requiere mayor atención cuando el niño presenta dificultad para respirar, se muestra muy decaído, cuesta despertarlo, no puede beber líquidos o manifiesta signos de deshidratación.
En el caso particular de bebés menores de tres meses, una temperatura de 38 °C (100,4 °F) o más exige evaluación médica inmediata, aunque el lactante aparente encontrarse bien.
Señales de un cuadro grave “No debemos mirar solamente el termómetro; debemos mirar al niño, cómo respira, cómo reacciona, si toma líquidos y si se comporta como siempre”, explicó Soto.
El pediatra señaló que estos elementos ofrecen información más precisa sobre la gravedad del cuadro que la sola medición de la temperatura.
De acuerdo con el especialista, cuando estas señales comienzan a afectar la respiración, la hidratación o el estado de conciencia del menor, el caso debe salir del manejo doméstico y requiere valoración profesional.
Esta distinción, remarcó, resulta clave para que los padres no subestimen cuadros que pueden evolucionar con rapidez.
Errores comunes y perjudiciales en casa El pediatra identificó cinco errores comunes que pueden aumentar las complicaciones en el tratamiento infantil en el hogar.
El primero consiste en esperar demasiado ante señales de alarma como dificultad respiratoria, alteraciones del estado de conciencia, deshidratación importante o convulsiones, en lugar de buscar atención de inmediato.
El segundo error identificado es la automedicación o la reutilización de recetas anteriores, dado que la edad, el peso, los antecedentes y el diagnóstico determinan qué fármaco corresponde utilizar y en qué dosis.
Dos enfermedades con síntomas similares pueden tener causas distintas , advirtió Soto, lo que vuelve riesgoso aplicar un tratamiento previo sin evaluación médica actual.
Uso correcto de medicamentos El tercer riesgo señalado por el especialista es la administración de dosis incorrectas, ya que los medicamentos pediátricos se calculan según el peso del niño y la concentración del producto, factores que cambian con el tiempo.
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