Camiones, rutas secretas y miles de obras maestras: la operación para vaciar el Louvre antes de la llegada de Hitler
Durante siglos, el Louvre había sido un lugar donde las obras de arte llegaban para quedarse.
Pero en agosto de 1939 ocurrió algo extraordinario.
Las salas comenzaron a vaciarse, los cuadros fueron descolgados y las esculturas, desmontadas, o cuidadosamente protegidas.
Las vitrinas quedaron vacías.
Los empleados envolvían pinturas, preparaban cajones y escribían códigos sobre las cajas.
Afuera, camiones esperaban para cargar un tesoro que debía desaparecer de París antes de que comenzara una guerra que todavía no había sido declarada.
Entre aquellas obras estaba La Gioconda , el cuadro de Leonardo da Vinci que ya entonces era considerado una de las piezas más valiosas del patrimonio artístico francés.
El museo no estaba cerrando para siempre, sino desapareciendo.
Y quien había decidido hacerlo era un funcionario francés que comprendía que el Louvre podía convertirse en uno de los grandes objetivos del régimen nazi.
Su nombre era Jacques Jaujard.
No era pintor, ni escultor, ni militar, sino el director de los Museos Nacionales de Francia.
Y había entendido antes que muchos otros que, si Adolf Hitler conquistaba París, las obras maestras corrían un peligro extraordinario.
Por eso, cuando faltaban apenas días para el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, puso en marcha una de las mayores operaciones de salvamento artístico de la historia .
El objetivo era simple de formular y casi imposible de ejecutar: sacar de la Ciudad Luz las obras de arte más importantes del país antes de que llegaran los alemanes.
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