La tragedia que dio origen al “monumento al amor” más famoso y más fotografiado
En junio de 1631, el campamento imperial estaba instalado en Burhanpur, en el centro de la India.
Shah Jahan, uno de los hombres más poderosos de su tiempo, dirigía una campaña militar y su corte viajaba con él entre el calor, los movimientos del ejército y la espera de una noticia: su esposa favorita estaba por dar a luz.
No era la primera vez que Mumtaz Mahal lo acompañaba lejos de los palacios.
Durante años había estado a su lado en viajes y campañas.
Pero aquel parto, el decimocuarto, cambió la historia y dio origen a una de las construcciones más famosas del planeta: el Taj Mahal.
Un gran amor El Imperio mogol fue una de las grandes potencias de su época.
De origen turco-mongol y con fuertes influencias persas, los mogoles gobernaron buena parte del subcontinente indio entre los siglos XVI y XIX.
Construyeron palacios, fortalezas, ciudades, mezquitas, jardines y mausoleos que mezclaban tradiciones persas, islámicas, centroasiáticas e indias.
Antes del Taj Mahal ya habían creado tumbas-jardín como la de Humayun, ciudades imperiales como Fatehpur Sikri y fortalezas-palacio como el Fuerte de Agra.
Antes de convertirse en Shah Jahan, el emperador que más tarde sería conocido como el “Rey del Mundo”, se llamaba Khurram.
Era un príncipe de la dinastía mogola y, en 1612, se casó con Arjumand Banu Begum, una joven noble que con el tiempo recibiría el nombre Mumtaz Mahal, “la elegida del palacio”.
Mumtaz fue su esposa favorita y ocupó un lugar excepcional en su vida.
Lo acompañó durante años, incluso en viajes y campañas militares.
En una corte donde los matrimonios reales solían servir para sellar alianzas políticas, ese vínculo se convirtió en una parte central de la leyenda que rodea al Taj Mahal.
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