Testamentos solidarios, un puente de buena voluntad para proteger la infancia
Hay una palabra que en nuestro país todavía genera incomodidad y hasta cierta superstición: testamento .
La asociamos casi automáticamente con el final de la vida o con la enfermedad.
Pero esa lectura es, en realidad, una de las grandes deudas culturales que tenemos como sociedad.
Testar no es despedirse: es decidir, en pleno uso de nuestra voluntad y en el presente, qué huella queremos dejar en el mundo que sigue.
Cada vez que una persona se sienta en una escribanía para pensar su testamento, está hablando de su historia, de sus afectos y de la marca que quiere dejar.
Es un acto de planificación y de libertad.
Y también, cuando así se lo decide, es un acto profundamente solidario.
En el marco del Mes del Legado Solidario , desde el Consejo Federal del Notariado Argentino acompañamos a UNICEF Argentina para poner sobre la mesa un concepto que crece en el mundo.
Se trata de la posibilidad de que cualquier persona mayor de edad destine una porción de su patrimonio a una organización social.
A veces existe el temor de que este paso desproteja a la familia, pero la ley argentina es sumamente clara: protege estrictamente a los herederos legítimos mediante la porción legítima.
El testamento solidario opera sobre la porción disponible.
Es decir, se busca proteger a los familiares directos y, al mismo tiempo, decidir el destino de un porcentaje libre de los bienes propios.
No hace falta contar con una gran fortuna para dejar un legado.
Alcanza con la decisión.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.cronista.com — el contenido pertenece a El Cronista.