El mar bate un récord sin precedentes de temperatura promedio con 29,7 °C en Baleares
Susana López Lamata Palma, 18 ago (EFE).- El mar balear está batiendo récords sin precedentes de temperatura máxima este agosto, con un promedio regional de 29,5 grados los diez últimos días que suponen una anomalía de 3,7 grados por encima de lo normal, y con un récord absoluto de 29,7 °C el día 15, explica en una entrevista con EFE la investigadora Mélanie Juza, del Sistema de Predicción y Observación Costero de Baleares (Icts-Socib).
"Todo el Mediterráneo Occidental se ve afectado este agosto por temperaturas muy cálidas, con anomalías en promedio regional superiores a 3 °C respecto al periodo de referencia, que es 1982-2015", añade la oceanógrafa, que puntualiza que, en los últimos días, las anomalías son un poco más fuertes en aguas francesas.
En Baleares, ese diferencial de 3,7 °C sobre los valores de referencia en la temperatura del mar superficial "es muchísimo, sobre todo porque ya hace muchos días que está así".
Hasta ahora, la temperatura más alta en aguas del archipiélago detectada por los satélites en la primera quincena de agosto era de 29,2 °C, pero este mes, además de alcanzar los 29,7 °C, se ha llegado varios días a 29,5 °C.
"Y solo estamos a mitad de mes", advierte la científica del Socib, sobre una situación "sin precedentes en el mes de agosto en el mar balear".
También las boyas operadas por Puertos del Estado y por el Socib han registrado temperaturas del mar localmente muy cálidas para la época del año.
La boya de Dragonera ha observado su récord absoluto de temperatura con 33 °C el 5 de agosto.
"Cada día desde esa fecha, más o menos entre las 12 y las 15 horas, llega a medir 30 °C, y el día 16 llegó a 31,2 °C", detalla la oceanógrafa.
La boya de Mahón ha detectado 32,3 °C el 8 de agosto; la de la Bahía de Palma midió 31 °C ese mismo día; y el mareógrafo de la costa de Pollença ha registrado 32,1° el 11 de agosto.
"Eso son muchos valores por encima de los 30 °C y muchos de ellos récords", subraya Melanie Juza.
"Desde mitad de junio, el mar de Baleares está experimentando una ola de calor marino muy prolongada, con algunas variaciones, pero con gran severidad en los últimos días de junio y ahora en agosto", indica la oceanógrafa.
Entre los impactos directos que ocasiona que el mar esté tan caliente, Juza destaca "consecuencias muy serias y en algunos casos graves en especies y hábitats como el declive de las praderas marinas, la mortalidad de organismos marinos, alteración de crecimiento de especies y de su ciclo de reproducción, cambios de abundancia y de distribución".
Esta pérdida de biodiversidad afecta a sectores socioeconómicos claves en la costa mediterránea como la pesca y el turismo.
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