Del jugador silbado al más aplaudido: lo que no se vio de la batalla entre Boca Juniors y Vasco da Gama en la Bombonera
.container-video { position: relative; width: 100%; overflow: hidden; padding-top: 56.25%; } .responsive-iframe-video { position: absolute; top: 0; left: 0; bottom: 0; right: 0; width: 100%; height: 100%; border: none; } Otra noche de copa se vivió a flor de piel en una Bombonera repleta con la excepción del pequeño pulmón que separó la popular visitante, sin lugar a dudas la más ruidosa en lo que va de 2026, y la platea alta local.
Con localidades prácticamente agotadas y un fervor digno de las épocas de gloria, los hinchas de Boca Juniors intentaron empujar a su equipo hacia una victoria que se frustró.
Pese a las bajas, ni el más pesimista simpatizante xeneize creía que el primer chico terminaría en manos brasileñas, pero así está el global (0-1) y en el Alberto J.
Armando pasaron cosas.
El de anoche en la Ribera fue un partido de momentos, de tramos, en el que cada elenco tuvo chances para marcar diferencias.
Un encuentro que se empezó a jugar en la previa, con los fervorosos cariocas que llegaron en masa y dejaron entrever que quizás no sean los más populares de su país, pero sí pueden considerarse los más bulliciosos.
Y una Bombonera que, como de costumbre, se hizo sentir.
“Vamos, Boca, vamos; ustedes pongan huevo que ganamos; vamo’ a traer la Copa a la Argentina, la Copa que perdieron las Gallinas, las Gallinas” , sonó justo antes de que las voces del estadio recitaran las alineaciones y el público reconociera casi por igual a todos los integrantes del once, con un pequeño énfasis en Facundo Herrera, Milton Delgado y Leonel Flores, los pibes del Boca Predio.
Habían pasado apenas un par de minutos del pitazo inicial del árbitro chileno Piero Maza, cuando por primera vez estallaron las cuatro tribunas boquenses luego de que Enner Valencia tomara la pelota dentro del área para insinuar una jugada de peligro que no se concretó y Santiago Ascacíbar barriera a un rival para enviar el balón al lateral.
Pero los brasileños no se achicaron pese a ser minoría y, tras una falla en la salida del local que casi termina en la apertura del tanteador de la visita, saltaron al unísono al grito ensordecedor de “Vasco, Vasco” .
Después de varios minutos de un pronunciado dominio en el juego del cuadro conducido por el portugués Pedro Emanuel, Leo Flores quebró la cintura con un amague y se lanzó a correr en ataque con campo abierto en una jugada que terminó con remate por encima del travesaño cuando en realidad pedía asistencia Valencia.
Fue, al menos, un sprint que hizo esperanzar a los dueños de casa.
Sin embargo, lo peor estaba por venir un par de minutos más tarde, a los 25 de la etapa inicial.
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