El Niño 2026–2027 eleva su intensidad: anomalía sin precedentes y riesgos climáticos a escala global
Las previsiones para el ciclo de El Niño correspondiente a 2026–2027 dejaron de ser un ejercicio de monitoreo habitual y pasaron a convertirse en un llamado de atención para meteorólogos, gobiernos y productores agrícolas de todo el planeta.
De acuerdo con el último conjunto de pronósticos globales, El Niño podría alcanzar una anomalía de temperatura en el Pacífico central cercana a 3,5 °C , un valor que nunca antes se reportó desde que existen registros modernos y que, de confirmarse, convertiría a este episodio en el más intenso de la serie histórica.
El informe , elaborado a partir de los principales modelos dinámicos y estadísticos, señala que la región Niño 3.4 ya superó 80 días consecutivos con temperaturas récord , lo que refuerza la expectativa de un evento extraordinario.
La región Niño 3.4 es una zona central del Océano Pacífico que los especialistas observan para saber si estamos frente a un episodio de El Niño o La Niña.
Allí controlan la temperatura del agua porque los cambios en esa área permiten anticipar la intensidad y los posibles efectos de estos fenómenos climáticos en todo el mundo.
La nueva actualización, difundida el miércoles 19, incorpora promedios de modelos climáticos que coinciden en señalar una intensificación del calentamiento hasta octubre , con la anomalía máxima sosteniéndose entre noviembre y enero.
El análisis otorga mayor peso a los modelos dinámicos —basados en ecuaciones físicas que simulan la evolución de la atmósfera y el océano—, aunque también se consideran los modelos estadísticos, que emplean datos históricos para estimar tendencias futuras.
La convergencia de ambos métodos en un escenario de anomalías superiores a 3 °C refuerza la magnitud del fenómeno esperado.
Un ciclo natural amplificado y un récord en tiempo real El Niño es un ciclo climático natural definido por temperaturas del agua superiores al promedio en el Pacífico ecuatorial, lo que altera la atmósfera y produce efectos encadenados sobre los patrones climáticos globales.
Un evento intenso de El Niño incrementa la probabilidad de lluvias inusuales, olas de calor, sequías e inundaciones en distintas partes del mundo.
Nat Johnson , meteorólogo del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU), lo sintetizó de modo contundente: este episodio es “algo muy inusual, sino un fenómeno de una intensidad que solo se produce una vez en la vida”.
El monitoreo diario de la región Niño 3.4, que abarca el área entre los 5°N y los 5°S y desde 120°O a 170°O, muestra que la temperatura de la superficie del mar en 2026 se mantuvo por encima de los 28 °C desde abril y llegó a 29,5 °C, superando todos los valores registrados desde 1982 para la misma época del año.
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