Les donó su casa a los vecinos, pero la abandonaron en un geriátrico: la Justicia les sacó la propiedad por “ingratos”
La mujer no tenía hijos.
A sus 86 años, y con algunos problemas de salud, decidió aceptar el consejo de su vecina de enfrente, que tanto la ayudaba, de mudarse a un geriátrico, ahí mismo en la ciudad de Chascomús.
Ocurrió en 2018.
Pero le daba miedo dejar su casa vacía, su único bien; por eso finalmente decidió donársela a una vecina y su marido , que eran personas de confianza: desde hacía un tiempo ella le cobraba la jubilación y se encargaba de sus trámites.
Como era una mujer bastante formada y estaba lúcida, tuvo la precaución de donarla como nuda propiedad .
Esa figura legal permite dividir en dos el dominio de una propiedad: uno es el titular legal del bien y otro es el que tiene el usufructo, el derecho a vivir en él o a percibir el alquiler.
Esto finaliza con el fallecimiento de la persona y el nudo propietario pasa a ser dueño total del bien.
Cuando se firmó la donación, Esther (no es su nombre verdadero, sus iniciales reales son E.R.B.) notó que todo cambió.
Ya no la visitaban, no le acercaban las cremas que necesitaba ni los artículos de higiene, no la llevaban al médico o al kinesiólogo.
Tampoco atendían sus pedidos.
Esther permaneció internada, con un estado de deterioro que fue avanzando, dijo que pasaba hambre y que estaba incomunicada , hasta que una amiga suya fue a visitarla y, al verla en ese estado, decidió sacarla del geriátrico.
Habían pasado cuatro años.
Por eso, cuando se recuperó un poco, Esther decidió primero mandarle una carta documento a los vecinos reclamándoles una cuota alimentaria.
Y después, ante la falta de respuestas, decidió iniciar una demanda por alimentos.
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