A un joven le dijeron que era una locura que un chico como él construyera su propio coche, pero a los 15 años trabajaba como vendedor ambulante, recogía piezas de desguace y construyó un vehículo de 300 caballos de potencia por menos de 3.000 dólares, al que bautizó con su propio nombre
Kelvin Odartei Cruickshank empezó a construir vehículos con materiales reciclados cuando era adolescente.
El proyecto terminó convertido en un automóvil artesanal que logró poner en marcha.
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