Una hormona relacionada con los fármacos para bajar de peso podría frenar el avance del hígado graso severo
Una investigación de la Universidad McMaster identificó que la hormona GDF15 , conocida por suprimir el apetito y favorecer la pérdida de peso , también puede proteger al hígado de la inflamación mediante una vía de señalización hasta ahora desconocida, un hallazgo que abre una posible vía de tratamiento para la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica , una forma avanzada de hígado graso que puede derivar en cirrosis, cáncer hepático e insuficiencia hepática .
El trabajo, publicado en la revista Cell Metabolism y difundido por Medical Xpress , sostiene que ese efecto ocurre de manera independiente de la pérdida de peso.
El estudio también encontró que la hormona ayuda a frenar la progresión de la fibrosis hepática , es decir, la acumulación de tejido cicatricial vinculada con las fases más avanzadas de la enfermedad.
Millones de personas en el mundo viven con MASH , sigla en inglés de esa forma grave de enfermedad hepática grasa.
Según la investigación, aunque los nuevos medicamentos para bajar de peso han mejorado la evolución de muchos pacientes, la inflamación del hígado suele persistir incluso después de una reducción corporal importante.
Hormona activa señal entre cerebro e hígado Gregory Steinberg , profesor del Departamento de Medicina de la universidad, codirector del Centre for Metabolism, Obesity and Diabetes Research y autor principal del estudio, explicó que los resultados amplían de forma sustancial lo que se sabía sobre la hormona.
“Nuestros hallazgos muestran que GDF15 hace mucho más que regular el apetito y el peso corporal.
Descubrimos que GDF15 activa una vía natural de señalización del cerebro al hígado que ayuda a suprimir la inflamación hepática y reducir la fibrosis ”, sostuvo, y agregó: “Esto cambia la forma en que pensamos sobre la hormona y sugiere que puede ser parte del propio sistema de defensa del cuerpo contra la lesión hepática crónica ”.
Para llegar a esa conclusión, los investigadores utilizaron modelos de ratón que reproducen de cerca la MASH humana.
El análisis combinó enfoques genéticos, farmacológicos, genómicos y de transcriptómica espacial —una técnica que permite analizar la actividad genética de las células según su ubicación en el tejido— para estudiar el papel de GDF15 en la enfermedad hepática avanzada.
El equipo observó que la hormona activa señales desde el cerebro a través del sistema nervioso.
Ese proceso conduce a la liberación de glucocorticoides , una clase de hormonas esteroideas con funciones centrales en el metabolismo , la respuesta al estrés y la regulación inmunitaria.
De acuerdo con el estudio, esos glucocorticoides atenúan la inflamación en el hígado.
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