Retroceso de los Moyano y avance empresario: el balance de un conflicto que confirma el ocaso de los bloqueos sindicales en la Argentina
El bloqueo que la semana pasada sufrió la empresa de logística WebPack se convirtió en un símbolo de la pérdida de eficacia de estas protestas extorsivas como herramienta sindical frente a un escenario legal y político menos tolerante con ese tipo de medidas.
Fue, además, un nuevo ejemplo del ocaso de esta modalidad de protestas, que siguen en declive luego del récord de 2021, cuando hubo unas 75 acciones en todo el país que derivaron en el cierre de 6 pymes que no podían trabajar por el hostigamiento gremial.
En el caso de WebPack, empresa de logística que hace tareas de distribución para canales de venta digital, el conflicto con el Sindicato de Camioneros se originó en el despido sin causa de un trabajador por motivos de reestructuración, con el pago de la indemnización que marca la ley, situación que derivó en el bloqueo de la sede de la compañía en La Paternal por parte de unos 50 empleados y activistas sindicales, con amenazas de “prender fuego” las camionetas que salieran del lugar.
Aunque tuvo que intervenir la Infantería para liberar el acceso a las instalaciones de WebPack, el balance final del conflicto dejó como ganadora a la empresa y como perdedor al gremio de Hugo y Pablo Moyano, que pasó de un excluyente protagonismo a salir de escena.
En el resultado final influyó no sólo que se activó el protocolo antibloqueos del Gobierno que apunta a disolver estas protestas apenas se ponen en marcha, sino también el impacto por la difusión de las amenazas de quemar las camionetas, que generó un efecto dominó que dejó mal parados al gremio y a los delegados.
Mucho tuvo que ver el papel del abogado del Movimiento Empresarial Anti Bloqueos (MEAB), Pablo Abdón Torres Barthe, que se sumó -sin identificarse como tal- a la comitiva de directivos de WebPack que, tras el reclamo gremial por el despido del trabajador, accedió a concurrir a la sede de Camioneros citada por Jorge Luis Amador, secretario de la rama de Correos del sindicato.
Por eso Torres Barthe fue testigo de advertencias con carga intimidatoria que siempre quedan fuera del radar y que son silenciadas por ambas partes: el sindicalista consideró que WebPack no podía echar empleados que no habían sido sancionados previamente porque “en Camioneros no están permitidos los despidos”.
Incluso luego de que un directivo de la empresa le contestó que la ley permite despedir empleados pagando indemnizaciones, Amador fue más allá todavía con sus amenazas: “Ustedes manéjense con la ley y nosotros nos vamos a manejar con nuestro método”, dijo.
La reunión terminó abruptamente y al día siguiente la empresa amaneció con 50 personas que impedían la salida de las camionetas y dos delegados que le gritaron al gerente general de la compañía que iban a “prender fuego” los vehículos si querían irse del lugar.
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