Alerta en la comunidad científica: la población de una especie de pingüinos cayó a menos de la mitad en una isla antártica
Es excepcional que más de 350.000 pingüinos de dos especies logren sobrevivir en una isla antártica de tierra y un poco de musgo , más pequeña que el barrio de Palermo, donde predominan un aire helado y nubes de vapor sulfuroso que emanan de un pequeño volcán llamado Monte Curry.
Pero al menos hasta 2011 esta población se mantuvo estable.
Ahora, los números muestran un giro dramático .
De acuerdo con un estudio publicado hace una semana por el British Antarctic Survey, entre 2011 y 2025 la población total de pingüinos cayó un 41% , lo cual supone una crisis de biodiversidad alarmante para la comunidad científica.
En especial, porque se debe al decrecimiento de una de las especies, el pingüino barbijo ( Pygoscelis antarcticus ) , que hace 15 años contaba con 542.675 ejemplares y hoy tiene 201.182.
Sucede en la isla Zavodovski, perteneciente a las Sandwich del Sur, que alberga la población más grande del mundo, aunque los expertos advierten que la tendencia es que se vuelva cada vez más pequeña.
Ante esta situación, surgieron preguntas sobre las posibles causas detrás de los hechos .
Quizás una erupción del Monte Curry en 2016 podría haber diezmado a la población, o el área de pesca industrial cercana podría haber generado competencia por el alimento.
O fueron las ballenas las que disminuyeron la cantidad de krill y, por ende, de peces.
Incluso podría haber sido la otra especie de pingüinos, los macaroni ( Eudyptes chrysolophus ), la que redujo la cantidad de comida.
El British Antarctic Survey descartó todas esas opciones y determinó que fue el cambio climático –y sus efectos localizados– lo que provocó esta caída.
El rápido aumento de las temperaturas en el mar de Scotia provocó la contracción hacia el sur de las poblaciones de krill antártico ( Euphausia superba ).
El calentamiento provocado por la actividad humana elevó las temperaturas invernales en la península antártica y sus alrededores hasta 5°C por encima de los niveles preindustriales, uno de los aumentos más rápidos registrados en el mundo.
El 6 de junio pasado, la base argentina Esperanza, ubicada en la península Trinidad, registró un récord de temperatura máxima invernal de 15,4°C, unos 20°C por encima de lo habitual para esa época del año.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.