La tortuga baula, la más grande de las especies, vuelve a anidar en las costas del Pacífico panameño
La reaparición de la tortuga baula en el Pacífico panameño marca un giro inesperado en la lucha por la preservación de esta especie.
El reciente hallazgo de nidos en la playa El Fondiaderito, cerca de Jaqué, provincia de Darién , rompe una sequía de casi diez años sin registros confirmados de anidación en la región y renueva el interés científico sobre la conservación marina en Panamá.
En lo que va de la temporada, se han detectado tres eventos de anidación en El Fondiaderito, un número que adquiere relevancia ante el drástico descenso de la población en las últimas décadas.
Un operativo conjunto de la comunidad local con organizaciones ambientalistas y el equipo técnico de MiAmbiente permitió trasladar 178 huevos a un vivero de incubación, estrategia destinada a protegerlos de depredadores, saqueos y erosión costera.
Durante casi una década, los investigadores no lograron confirmar la presencia de la tortuga baula (Dermochelys coriacea) en las costas pacíficas de Panamá.
Aunque la especie sigue anidando en el Caribe panameño, su ausencia en el lado pacífico alertó sobre su estado crítico y aceleró la implementación de medidas de protección.
La tortuga baula enfrenta una combinación de riesgos en el Pacífico panameño: la pesca incidental, el saqueo de nidos, la contaminación por plásticos y luces artificiales y la depredación por fauna silvestre y perros vagabundos.
A esto se suman la erosión costera , el desarrollo sin planificación y los efectos del cambio climático, factores que han reducido drásticamente las áreas seguras de anidación.
La especie, la más grande entre las tortugas marinas, se encuentra catalogada en peligro crítico de extinción.
Según datos compartidos por la Fundación Agua y Tierra, los registros en la última década fueron escasos: solo se reportaron dos nidos en 2014 en Los Santos y otros dos entre 2014 y 2017 en Veraguas.
La población de la tortuga baula en el Pacífico Oriental Tropical ha caído más de un 95% desde la década de 1980 .
Actualmente, se estima que quedan menos de 500 hembras adultas en toda la región, de acuerdo con el biólogo Marino Ábrego, subdirector de la Dirección de Costas y Mares del ministerio ambiental.
Ante este panorama, las acciones para proteger a la especie se han intensificado .
Ábrego señaló que se evalúan diferentes estrategias, entre ellas el Plan de Acción de la Red Laúd del Océano Pacífico Oriental, que propone medidas para reducir la mortalidad y proteger tanto nidos como crías.
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