El extraño hábito que usan las cucarachas alemanas para reconocerse entre sí desde el nacimiento
Las crías de cucaracha alemana pueden reconocer a su grupo de origen por el olor de las heces poco después de nacer, a partir de experimentos de laboratorio que analizaron cómo aprenden ese rastro químico y cómo esa señal influye en su permanencia dentro de una colonia.
Según una investigación de la Universidad Estatal de Carolina del Norte publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences , el hallazgo indica que los insectos recién nacidos no solo sienten una atracción general por los olores fecales de su especie; también buscan aprender una señal particular asociada a la colonia en la que comenzaron su vida.
Esa memoria temprana les permite reunirse con miembros familiares del conjunto.
La nota difundida por Earth.com indica que este comportamiento también podría aportar información útil para desarrollar trampas más eficaces contra una plaga habitual en viviendas, hospitales y restaurantes.
El primer contacto con las heces De acuerdo con la investigación, las cucarachas alemanas nacen con muy pocos microbios en el sistema digestivo.
Esos microorganismos, conocidos en conjunto como microbioma intestinal , forman una comunidad viva dentro del intestino.
Las crías consumen rápidamente heces de individuos adultos, una conducta llamada coprofagia ; esa primera ingesta les aporta nutrientes y bacterias que pueden instalarse en el aparato digestivo.
Además, los excrementos liberan compuestos químicos que funcionan como una feromona de agregación, es decir, una señal olorosa que atrae a los ejemplares entre sí.
Esas sustancias pueden cambiar según la alimentación y las bacterias intestinales de cada comunidad, por lo que no todas las colonias producen el mismo olor.
A partir de esa base, el equipo investigador crió a estos insectos recién nacidos bajo condiciones controladas.
Los ensayos compararon la alimentación El equipo trabajó con individuos cuyos intestinos no tenían los microbios habituales y luego modificó 2 variables: si habían comido heces al inicio y qué tipo de alimento recibían después.
Algunos grupos comieron alimento para roedores, gatos o conejos sin haber ingerido excremento previamente.
Otros ejemplares comieron primero los desechos y luego pasaron a una de esas dietas.
Otro conjunto recibió fuentes fecales distintas, pero más tarde consumió el mismo alimento esterilizado para roedores.
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