La historia detrás del símbolo del racismo que inspiró a Paul McCartney y una reconciliación que no terminó bien
El 4 de septiembre de 1957, Elizabeth Eckford llegó sola a la escuela.
Tenía 15 años y la noche anterior casi no había dormido de los nervios.
Esa mañana iba a ingresar, junto con otros ocho estudiantes negros, a Central High School, una secundaria de Little Rock, Arkansas, que hasta entonces había sido solo para alumnos blancos.
A último momento, los organizadores decidieron que los nueve se encontrarían antes y entrarían juntos.
Pero en la casa de Elizabeth no había teléfono y nadie pudo avisarle.
Cuando llegó, encontró soldados, periodistas y una multitud que se oponía a su ingreso.
Intentó avanzar, pero la Guardia Nacional le cerró el paso.
Entonces siguió caminando, con los cuadernos apretados contra el pecho, mientras alrededor crecían los insultos.
Detrás de ella iba otra chica de 15 años, Hazel Bryan .
En ese instante, el fotógrafo Will Counts levantó la cámara y tomó una imagen que recorrió el mundo.
Lo que ocurrió esa mañana de Little Rock se convirtió en uno de los símbolos de la lucha por los derechos civiles.
Incluso, años más tarde, esa historia sería una de las que inspirarían a Paul McCartney al escribir “Blackbird”.
Pero para Elizabeth y Hazel la historia de esa foto recién empezaba.
Las dos chicas de la fotografía En la imagen, Elizabeth avanza con la mirada fija hacia adelante y los cuadernos apretados contra el cuerpo.
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