Cómo es la técnica con azúcares del MIT que promete mejorar la conservación de células CAR-T
Un equipo del Instituto de Tecnología de Massachusetts ( MIT ) desarrolló una técnica para conservar células CAR-T —glóbulos blancos modificados genéticamente— con azúcares anticongelantes y una cantidad mínima de DMSO , un cambio que podría ampliar el acceso a esta terapia contra algunos cánceres de la sangre porque permitiría descongelarlas y administrarlas al paciente sin pasos adicionales de procesamiento, informó MIT News , el portal de noticias del instituto.
A modo de referencia, según el portal, apenas cerca del 5% de los hospitales de Estados Unidos puede generar y administrar células CAR-T.
Para muchos pacientes, eso obliga a congelarlas y enviarlas a larga distancia desde laboratorios centralizados.
El trabajo, publicado en la revista científica Trends in Biotechnology , mostró que las células preservadas con el nuevo método tuvieron mayores tasas de supervivencia tras la congelación y pudieron usarse con éxito para tratar linfoma y glioblastoma en modelos de ratón.
La investigación estuvo liderada por Ana Jaklenec , investigadora principal del Koch Institute for Integrative Cancer Research del MIT, y por Robert Langer , profesor del David H.
Koch Institute.
Los autores principales del estudio fueron los posdoctorados Amy Lee y Khanh Tran.
Técnica reduce químico previo al tratamiento del paciente Las terapias CAR-T se elaboran a partir de linfocitos T (un tipo de glóbulos blancos) aislados de muestras de sangre del paciente.
Estas células se modifican para producir un receptor de antígeno quimérico (CAR), una estructura artificial diseñada para identificar y atacar marcadores específicos en células cancerosas.
Después, las células se expanden durante varias semanas hasta alcanzar una cantidad suficiente para ser reintroducidas en el organismo .
Solo un número reducido de hospitales está equipado para producirlas y administrarlas, por lo que la mayoría se fabrica en instalaciones centralizadas y luego se congela para su traslado a hospitales o centros oncológicos.
Para evitar que los cristales de hielo dañen sus membranas, las células suelen tratarse con dimetilsulfóxido , o DMSO , un crioprotector —sustancia que protege las células durante la congelación— que impide la formación de hielo.
El problema es que ese químico debe eliminarse antes de la transfusión, y muchos hospitales no tienen la capacidad técnica para hacerlo.
Ese paso también puede perjudicar a las propias células y reducir la cantidad de CAR-T viables y eficaces.
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