Cómo las palomas pasaron de compañeras humanas a símbolo de las ciudades
En las plazas, las palomas descienden entre bancos, veredas y restos de comida.
Su presencia forma parte del paisaje cotidiano de muchas ciudades y suele estar asociada con problemas de limpieza y convivencia en el espacio urbano.
Esa cercanía, sin embargo, es el último capítulo de una relación de miles de años con los humanos .
Mucho antes de quedar asociadas con ciudades densamente pobladas, las palomas ya compartían espacios y recursos con las comunidades humanas .
Un estudio publicado en la revista Antiquity aporta una prueba temprana de ese vínculo en el Mediterráneo oriental .
El análisis de huesos hallados en Chipre indica que estas aves vivían cerca de una comunidad humana hace unos 3.400 años y que su dieta era compatible con una relación estrecha con ese entorno.
No demuestra una domesticación completa , pero permite poner en contexto su presencia actual en las ciudades.
Los restos de Chipre muestran una convivencia de hace 3.400 años La investigación se centró en Hala Sultan Tekke , una ciudad portuaria de la Edad del Bronce situada en la costa sudeste de Chipre.
El equipo examinó 183 restos de palomas y tórtolas.
De ellos, 159 correspondían a palomas bravías , Columba livia , y representaban como mínimo a 55 individuos .
El hallazgo de 17 huesos de ejemplares jóvenes sugiere que las aves se reproducían dentro del asentamiento o en sus alrededores.
Esto no prueba una crianza controlada , porque las palomas silvestres también pueden vivir cerca de las personas y sus huesos son muy parecidos a los de las poblaciones domesticadas .
Muchos restos estaban quemados y aparecieron en espacios asociados a comidas colectivas .
Según se detalla en el estudio, ese contexto es compatible con el consumo de las aves y con depósitos vinculados a banquetes rituales .
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