Era la mascota del equipo, murió y lo homenajearon con el festejo más tierno del fútbol argentino: la historia del “Tuertito”
La tarde que Ivo Kestler prometió que si hacía un gol se iba a tapar el ojo derecho, estaba en su casa con su novia, los dos en silencio, acongojados.
Tatú -el gato que vivía en el predio de Arsenal de Sarandí- había fallecido ese día.
Kestler lo llamaba “Tito, por tuertito”.
Lo conocía de memoria: lo acariciaba cada vez que llegaba a entrenar, cada vez que se iba.
El día anterior a su muerte, lo había llevado al vestuario y el gato se quedó toda la mañana a upa.
Una semana después, a los 14 minutos del partido ante Ituzaingó , Matías Sosa envió un centro desde la derecha y Kestler apareció entre los dos centrales para conectar de cabeza y poner el 1-0.
Cuando la pelota entró al fondo de la red, el delantero levantó la mano derecha y se tapó el ojo .
Los que sabían la historia entendieron.
Los que no, lo preguntaron después.
“Lo del festejo surgió el día que pasó lo de Tito.
Estaba ahí con mi novia a la tarde y nos pusimos re mal porque ella también lo conocía, siempre iba a la cancha y le gustan mucho los gatos también.
Entonces dije que si hacía un gol iba a festejar con el ojo tapado por el Tuertito.
Por suerte se dio el gol ahora ”, le contó el jugador a Infobae .
El gol tuvo otro peso además del simbólico: Kestler no convertía desde hacía tres meses.
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