“No vivas acelerado”: cardiólogo advierte cómo el estrés continuo puede pasar factura al corazón
“Si yo fuera tu cardiólogo, te diría que no vivas acelerado.
Tu cuerpo no está diseñado para estar alerta todo el tiempo”, señaló el cardiólogo Norberto Torres , al referirse a los efectos que puede tener el estrés sostenido sobre el organismo.
Según el especialista, cada pendiente y preocupación puede mantener al cuerpo en un estado de alerta constante.
“Con el tiempo, el ritmo de vida aumenta la presión arterial , la inflamación y el riesgo cardiovascular.
Esto a lo largo te pasará factura”, sostuvo en un video informativo publicado en sus redes sociales.
Organismos especializados como la American Heart Association (AHA) y Mayo Clinic reconocen que el estrés prolongado puede relacionarse con factores que afectan la salud del corazón. ¿Qué ocurre en el cuerpo cuando estamos bajo estrés? La American Heart Association explica que una situación estresante puede desencadenar una respuesta conocida como “lucha o huida” .
Durante este proceso, el organismo libera adrenalina , una hormona que acelera temporalmente la respiración y el ritmo cardíaco y eleva la presión arterial.
Esta respuesta es normal y ayuda al organismo a afrontar situaciones puntuales.
El problema aparece cuando el estrés se prolonga y se convierte en una experiencia frecuente.
La AHA señala que el estrés crónico , entendido como aquel que se mantiene durante un periodo prolongado, puede contribuir a la hipertensión arterial, un factor que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Además, el estrés puede influir indirectamente en la salud del corazón.
Algunas personas pueden afrontarlo fumando, comiendo en exceso, realizando poca actividad física o siguiendo una alimentación poco saludable, comportamientos que también están relacionados con un mayor riesgo cardiovascular.
El estrés no solo afecta la presión arterial La American Heart Association también señala que determinados estados psicológicos negativos, como el agotamiento, la ansiedad, la depresión, el enojo y el pesimismo , están asociados con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Estos estados pueden relacionarse con respuestas corporales potencialmente perjudiciales, entre ellas aumento de la presión arterial, inflamación, alteraciones del ritmo cardíaco y disminución del flujo sanguíneo al corazón .
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