Francia pone a prueba la seguridad de sus bases militares frente a ataques químicos, drones, terrorismo y ciberamenazas
Las bases aéreas francesas han participado en una nueva edición del ejercicio ‘Basex’ , diseñado para evaluar su capacidad de mantener las operaciones militares en escenarios de crisis .
Durante casi 10 días , los militares se enfrentaron a simulaciones de intrusiones, amenazas con drones, incidentes químicos y biológicos, ataques informáticos y actos de terrorismo.
Los escenarios exigieron activar los centros de gestión de crisis, reforzar la protección de las zonas sensibles y garantizar la continuidad de las misiones pese a las alteraciones en la seguridad, las comunicaciones o la disponibilidad de las instalaciones.
De esta manera, el ejercicio parte de un supuesto de crisis múltiples, en el que las amenazas pueden combinarse y comprometer la capacidad de respuesta de las fuerzas armadas .
El objetivo es comprobar que las bases pueden seguir operativas incluso cuando parte de sus recursos o infraestructuras quedan fuera de servicio .
Las maniobras, coordinadas por el Mando Territorial del Ejército del Aire y del Espacio francés (CTAAE), se desarrollaron de forma simultánea en distintas instalaciones del país entre el 23 de septiembre y el 2 de octubre.
Coordinación entre bases ante una crisis El CTAAE dirigió las maniobras desde Burdeos para coordinar a las distintas instalaciones y facilitar los recursos necesarios cuando una emergencia supera la capacidad de respuesta de una sola base.
Durante las pruebas, los militares tuvieron que actuar ante paquetes sospechosos , accesos no autorizados, manifestaciones hostiles y posibles atentados .
También practicaron la respuesta a incidentes NRBQ —nucleares, radiológicos, biológicos y químicos—, el traslado de aeronaves a otras ubicaciones y ataques con drones .
Cada situación exigió procedimientos específicos, como controlar los accesos , atender al personal afectado o r eorganizar la actividad aérea .
El entrenamiento también incluyó a militares que no pertenecen a unidades especializadas en la protección de instalaciones.
La intención era reforzar la preparación de todo el personal y comprobar que conoce los protocolos de actuación ante una emergencia, incluidos los ataques digitales y las campañas de desinformación.
La base aérea 116, conocida como LCL Papin, incorporó además a reservistas operativos que trabajaron junto a los militares en activo.
Un ataque químico con drones Uno de los escenarios más exigentes simuló un ataque con drones que provocaba la dispersión de sustancias tóxicas en la base 116.
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