La Fuerza Armada venezolana ante una encrucijada: despolitizarse o seguir perdiendo capacidad institucional
El ingeniero e investigador David Alberto Morán Bohórquez sostiene que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no solo ha asumido en la última década espacios estratégicos de la economía venezolana, incluida una porción de la industria petrolera, sino que también enfrenta un proceso sostenido de deterioro institucional .
Su diagnóstico apunta a una erosión multifactorial marcada por la politización, la pérdida de capacidades técnicas y la dispersión operativa.
En su trabajo “De una Fuerza Armada politizada a una institución profesional” , Morán traza una radiografía crítica de la institución castrense venezolana y plantea como prioridad su despolitización, modernización y retorno a una lógica profesional y meritocrática.
“La misión fundamental de una Fuerza Armada en una república democrática no es sostener gobiernos , tutelar la voluntad popular ni actuar como el brazo armado de una parcialidad ideológica; su única misión es proteger la Constitución, garantizar la integridad territorial y defender a todos los ciudadanos sin distinción”, afirma Morán.
A su juicio, el estado actual de la Fuerza Armada es consecuencia de un “proceso continuo de fatiga institucional” , en el que el mérito, la doctrina y el mantenimiento fueron desplazados por la lealtad política y la dispersión de funciones.
Morán es ingeniero industrial, ha sido profesor en la Maestría en Administración de la Universidad Metropolitana de Caracas y se ha especializado como investigador en planificación estratégica, energía, economía y desarrollo.
También ha publicado artículos en distintos portales de comunicación.
Analiza aquel modelo que el Estado venezolano inició en 1958 dirigido a la profesionalización y la especialización técnica de la institución armada, “subordinada al poder civil democrático”, preparaba al militar para la gestión de la violencia legítima del Estado para la defensa de la soberanía y el territorio.
Su propuesta se basa en un “modelo civil-ingeniero de la defensa” : un sistema en el que las armas estén estrictamente subordinadas a la ley y al poder civil legítimamente electo.
Para el investigador, la no beligerancia política de los cuarteles constituye una garantía esencial de estabilidad interna.
Despolitizar la institución y devolverla a su rol profesional, sostiene, permitiría blindar la democracia frente al pretorianismo y dignificar la carrera de las armas.
En ese escenario, el soldado del futuro recuperaría el respeto y la confianza de la sociedad civil.
Según Morán, la defensa de Venezuela no dependerá únicamente del número de soldados, tanques o aviones, sino de la calidad de sus líderes, la preparación de su personal, la incorporación tecnológica, la fortaleza institucional y la confianza ciudadana.
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