Cirugía en medio de los escombros del terremoto en Cali permitió rescatar a una mujer con vida: “Tenía un aplastamiento”
El 10 de agosto, minutos después del terremoto de 7,4 grados que sacudió Cali, un equipo de médicos y rescatistas practicó una amputación de emergencia bajo los escombros de un edificio colapsado para salvar la vida de Paula Andrea Lasprilla, en una ciudad que 12 días después registraba más de 300 muertos, 1.500 heridos y 120.000 familias damnificadas.
La extracción de la paciente se concretó a las 5:50 p. m., tras más de diez horas de trabajo en un entorno inestable .
Afuera, la temperatura llegaba a 34,3°C mientras bomberos, médicos y voluntarios sostenían el operativo entre riesgo de réplicas y nuevos derrumbes.
La intervención fue liderada por el traumatólogo Laureano Quintero junto con cirujanos especializados y personal del grupo Usar de Bomberos Cali.
La emergencia comenzó a las 7:49 a. m., cuando los equipos acudieron al barrio El Lido, donde un edificio de cuatro pisos se había desplomado sobre la calle Quinta.
Entre los restos del inmueble, los gritos de Paula Andrea Lasprilla y de su hijo Omar Martínez Lasprilla orientaron a los socorristas hacia el punto más crítico .
El hijo fue rescatado primero con una herida grave en la cabeza, múltiples hematomas y consciente durante la evacuación, de acuerdo con lo reseñado por Semana .
La amputación se decidió para evitar la muerte por aplastamiento y hemorragia La situación de Paula obligó a una intervención excepcional en la ciudad.
Su pierna derecha había quedado atrapada bajo una columna de cemento, con lesiones severas y exposición de tejidos.
El médico Laureano Quintero explicó al medio citado que, tras una valoración rápida y con el consentimiento de la paciente, resolvió amputar la extremidad para reducir el riesgo de muerte por aplastamiento y hemorragia.
“Las condiciones más críticas derivaban de que tenía un aplastamiento más notorio por las estructuras y esto determinaba riesgos clínicos mucho más significativos” , dijo.
El procedimiento se realizó en un espacio confinado, con muros derruidos usados como mesa quirúrgica y linternas de cascos como iluminación .
La maniobra central fue la colocación de un torniquete con vendaje compresivo para contener la hemorragia y evitar una pérdida masiva de sangre durante la extracción.
“Si no se sabe ejecutar el procedimiento, la paciente puede sangrar debajo de los escombros”, detalló el médico.
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