Ansiedad y presión arterial: cuál es la relación que analizan los expertos y por qué advierten que pueden confundirse
La ansiedad se expresa como preocupación o tensión y puede acompañarse de manifestaciones físicas , entre ellas sudoración, aumento de la frecuencia cardíaca y sensación de alerta.
Estas reacciones forman parte de la respuesta del organismo ante el estrés , aunque pueden adquirir intensidad o persistencia en los trastornos de ansiedad.
La presencia de síntomas físicos puede generar confusión, en particular cuando aparecen palpitaciones, falta de aire o malestar general.
La hipertensión, en cambio, suele no presentar síntomas, por lo que la medición de la presión arterial y la evaluación profesional son necesarias para diferenciar ambas situaciones y establecer si hay una condición que requiere tratamiento.
La distinción resulta relevante porque la ansiedad puede provocar aumentos temporales de la presión arterial, sin que eso implique por sí solo hipertensión sostenida .
Según la Mayo Clinic , los episodios de ansiedad pueden elevar la presión de forma transitoria, mientras que la ansiedad no causa presión alta a largo plazo.
Los episodios de ansiedad pueden elevar la presión Durante una situación percibida como amenazante o estresante, el organismo libera hormonas que aceleran el ritmo cardíaco y estrechan los vasos sanguíneos .
Jayne Leonard, psicoterapeuta de Medical News Today, indicó que ambas respuestas pueden elevar la presión arterial durante ese momento y que, al disminuir la ansiedad, esos valores habitualmente vuelven a su nivel previo.
Michael Wheaton, profesor asistente de psicología en Barnard College , explicó a Verywell Mind que este proceso se vincula con la respuesta de lucha o huida .
Según el especialista, el incremento de la frecuencia cardíaca y de la activación fisiológica prepara al cuerpo para responder a un peligro percibido, lo que puede elevar temporalmente la presión.
La diferencia entre un pico circunstancial y la hipertensión es central .
Mayo Clinic señaló que los aumentos transitorios repetidos con mucha frecuencia, incluso a diario, pueden afectar los vasos sanguíneos, el corazón y los riñones de una manera similar al daño asociado con la presión elevada de larga duración.
Esta advertencia no equivale a afirmar que toda persona con ansiedad desarrollará hipertensión, sino que subraya la importancia de considerar la frecuencia y el contexto de esos episodios .
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Neuroscience & Biobehavioral Reviews encontró una asociación entre ansiedad e hipertensión en adultos .
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