Victorino Martín vuelve a triunfar en Jaén
Antonio Cepedello Boiso Jaén, 11 oct (EFE).- La ganadería de Victorino Martín volvió a triunfar en Jaén, en una corrida mixta donde el rejoneador Diego Ventura y el matador Manuel Escribano salieron a hombros, mientras que El Cid dejó las mejores series de la tarde por naturales.
Los toros estuvieron en general por encima de los toreros, que no aprovecharon las buenas cualidades de estos animales para torear de verdad y si se aprovecharon de la benevolencia del público para cortar trofeos.
El palco también colaboró en ello, con la concesión de orejas inmerecidas para el nivel exigible en una plaza de segunda categoría.
El rejoneador Diego Ventura sí mostró su maestría a caballo una vez más, con dos bureles muy colaboradores para transmitir emoción en los tendidos, que enloquecieron con las piruetas de este jinete con sus equinos, aunque le sobraron aspavientos y gestos desmedidos muy repetidos ya en el repertorio de sus faenas.
Destacó el riesgo y capacidad para llevar a los toros muy cerca y a dos calles.
El jinete de la Puebla del Río (Sevilla) se mostró algo acelerado y clavó banderillas y rejones con desigual acierto.
No estuvo acertado del todo a la hora de matar, pero eso dio igual para que le concedieran 3 orejas y 1 rabo en total, por lo que volvió a cruzar la Puerta Grande del coso de 'La Alameda'.
El Cid tuvo en primer lugar el animal más complicado de la tarde, por su corto recorrido, porque tampoco mostró un peligro excesivo.
No se acopló con él ni con el capote ni con la muleta, porque mostró mucha desconfianza y dudas en las cualidades del morlaco, que le media y se lo pensaba mucho al meter la cara, pero no cabeceaba.
El matador sevillano ofreció el mejor toreo de la tarde en su segundo, con dos bellas series de naturales, lentas, bajando la mano, con la panza de la muleta y cargando la suerte.
Antes, había toreado también bien en ceñidas verónicas con el capote.
El toro se vino un poco abajo después, cuando cogió la derecha, por donde le apretó mucho por dentro.
Mató muy mal.
No fue la tarde de Manuel Escribano, aunque saliera a hombros al concederle 2 injustas orejas por dejarse ir sin torear a su primero, que mostró una gran entrega y codiciosa embestida, pero el diestro de Gerena (Sevilla) lo citó siempre colocado al hilo, alargando el brazo para llevar la buena embestida hacia fuera con el pico de su muleta.
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