María José, experta en piscinas, responde a la gran pregunta sobre sistemas de limpieza: “Las de sal son más saludables”
¿Qué es mejor, una piscina de sal como esta o una de cloro ?“, pregunta María José, experta en piscinas , en una publicación reciente en su perfil de TikTok , @mariajosepiscinas, en el que cuenta con más de 64.000 seguidores.
Según cuenta, ”es una de las preguntas que más" le hacen en su tienda.
“Lo bueno de las piscinas de sal”, explica, “es que son más saludables porque se utiliza menos producto químico, y lo malo es que si no te instalan un buen equipo, el agua nunca la tendrás bien”, señala.
El tratamiento con sal se basa en la electrólisis: la sal se transforma en cloro durante el proceso de filtración, lo que permite mantener el agua limpia de bacterias y algas, pero con una concentración de productos químicos mucho menor que en las piscinas tratadas con cloro.
“Las piscinas de cloro no tienen nada bueno” El portal especializado Piscinesmondepra, empresa familiar de Girona dedicada a piscinas prefabricadas, corrobora que la sal es una alternativa sencilla para la desinfección .
Según el portal, el agua salada de la piscina contiene solo una décima parte de la sal presente en el mar, pero es suficiente para mantener la piscina en buenas condiciones.
El sistema de electrólisis requiere una inversión inicial que puede oscilar entre 500 y 2.000 euros .
Una vez instalado, el mantenimiento se reduce en comparación con las piscinas de cloro, ya que solo hay que vigilar la proporción de sal al reponer agua por lluvia, evaporación o vaciados puntuales.
Entre las ventajas, Piscinesmondepra destaca que la sal no pica los ojos y es menos agresiva para la piel y el pelo .
Además, el olor es más suave y los trajes de baño y accesorios de piscina sufren menos desgaste, por lo que los colores se conservan mejor.
Los sistemas automáticos permiten programar la filtración diaria, reduciendo la necesidad de añadir productos con frecuencia.
Eso sí, la sal puede ser corrosiva para las escaleras de acero inoxidable y algunos bordes de piedra, aunque existen soluciones, como instalar ánodos de zinc o utilizar materiales resistentes a la corrosión.
Sobre las piscinas de cloro, María José es tajante: “ Las piscinas de cloro no tienen nada bueno , porque lo único que vas a tener son dolores de cabeza con el control que hay que llevar para que el agua esté perfecta y aparte es peor para la salud que las piscinas de sal.” El mantenimiento en este caso implica comprar pastillas de cloro, añadirlas al sistema de filtrado y vigilar de forma regular el pH, especialmente en verano, cuando la temperatura favorece la proliferación de bacterias.
Eso sí, el cloro es muy eficaz para eliminar moho y bacterias rápidamente, la inversión inicial es menor y el consumo eléctrico también suele ser inferior al de los sistemas de sal.
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