Nervio vago: el sistema natural que ayuda a relajarte y las formas sencillas de estimularlo
El cuerpo humano cuenta con mecanismos que le permiten responder ante una amenaza y, una vez superado el peligro, recuperar la calma.
El nervio vago desempeña un papel importante en ese proceso: comunica el cerebro con distintos órganos y contribuye a regular funciones involuntarias esenciales.
Su nombre procede del latín vagus , que significa “errante”, una denominación relacionada con el largo recorrido que realiza por el organismo.
Nace en el tronco encefálico, atraviesa el cuello y se extiende hacia el tórax y el abdomen, donde establece conexiones con estructuras como el corazón, los pulmones y buena parte del aparato digestivo. ¿Qué es el nervio vago y cuál es su función? El nervio vago es el décimo par craneal y uno de los principales componentes del sistema nervioso parasimpático.
Esta parte del sistema nervioso autónomo está relacionada con el estado conocido como “reposo y digestión”, que ayuda al organismo a conservar energía y recuperar el equilibrio después de una situación estresante.
Entre sus funciones se encuentran la participación en el control del ritmo cardiaco, la respiración, la deglución y algunos procesos digestivos.
También transmite información desde los órganos internos hacia el cerebro, por lo que constituye una vía de comunicación de doble sentido entre ambos.
La Cleveland Clinic explica que los nervios vagos intervienen en funciones involuntarias como la frecuencia cardiaca, la respiración y la digestión.
Por esa razón, su actividad suele relacionarse con la capacidad del cuerpo para pasar de un estado de alerta a otro de descanso y recuperación. ¿Qué significa tener un tono vagal bajo? El “tono vagal” es una expresión utilizada para describir la influencia del nervio vago sobre determinadas funciones, en especial la regulación cardiaca.
Con frecuencia se estudia de manera indirecta mediante la variabilidad de la frecuencia cardiaca, aunque ambos conceptos no son exactamente equivalentes.
Un tono vagal reducido se ha asociado con una menor flexibilidad del sistema nervioso autónomo frente al estrés.
Sin embargo, síntomas como ansiedad, hinchazón, estreñimiento, cansancio o sueño poco reparador pueden tener muchas causas y no demuestran, por sí solos, que exista un problema en el nervio vago.
Tampoco es preciso hablar de un nervio “débil” o “fuerte” como si se tratara de un músculo.
En términos cotidianos, estas expresiones intentan describir qué tan eficientemente recupera el organismo su equilibrio después de una exigencia física o emocional.
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