El riesgo de comprarse lo que se quiere vender
El relato oficialista , incluidos los datos estadísticos que esgrimen las principales figuras del gobierno libertario, encontró ya hace meses una pared que no logra trasponer y cada día se le está haciendo más alta.
Ese muro es la percepción negativa de su experiencia vital que tiene en este momento una amplia mayoría de los argentinos , en virtud de la su capacidad de consumo , la situación del empleo y las expectativas a futuro para sí y para el país.
Es la economía.
Sin adjetivos.
El discurso del Presidente, ayer en la reunión del Consejo de las Américas , en defensa y promoción de sus políticas, expuso con claridad el impacto negativo que esas críticas apreciaciones populares están provocado en el ánimo del elenco gobernante y en particular en el del jefe del Estado.
El profundo malestar que le causan a Javier Milei los cuestionamientos y rechazos no fue disimulado por el tono inusual y deliberadamente atemperado que usó para desplegar su argumentación.
El Presidente lo compensó largamente con las descalificaciones furibundas que volvió a dedicarle a sus contradictores, entre los que incluyó una vez más a economistas, opositores políticos y periodistas.
Al mismo tiempo, en lugar de buscar acercamientos, el discurso vino a retroalimentar la distancia que se viene registrando entre el escenario que relata el Gobierno y el sentir mayoritario de la población .
Una disonancia que parece ser motivo de preocupación cada vez mayor entre muchos de los tomadores de decisiones del mundo empresarial y financiero, que ayer compusieron la audiencia en el hotel Alvear y apoyan la orientación, aunque no necesariamente la marcha, de la política económica.
Para muchos de los presentes resultó un hecho a destacar que el Presidente parecía haber retrocedido sobre sus propios pasos en cuestiones de empatía social en apenas 72 horas.
El lunes pasado, en el acto en homenaje a San Martín, Milei pareció abrir una puerta para revincularse con los sectores más afectados por la marcha de la economía, al afirmar: “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”.
Tal vez no sea un dato menor que el 17 de agosto siguiera al pie de la letra un discurso que llevó escrito.
Esperar y ver Lo cierto es que el deterioro del humor social y el impacto político-electoral que eso podría tener son ítems de creciente relevancia en el cálculo de riesgo que hacen los empresarios para tomar decisiones respecto de sus inversiones y negocios.
“Salvo los proyectos apalancados por el RIGI, todo lo demás empezó a frenarse hasta que se despeje el horizonte electoral.
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