Un informe advierte que el préstamo ilegal se volvió un engranaje del crimen organizado en Ecuador
El “chulco” o “gota a gota”, como se conoce en Ecuador a los préstamos informales con intereses ilegales, dejó de ser un delito patrimonial aislado.
Un nuevo informe del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO) y la Fundación Panamericana para el Desarrollo (PADF) concluye que la usura, la captación ilegal de dinero y la extorsión funcionan hoy como eslabones interconectados de las cadenas de valor del crimen organizado en el país.
Según el estudio, elaborado en el marco del proyecto Crime-Lab, estos esquemas cumplen una doble función para las estructuras criminales.
Por un lado, operan como mecanismos de reinversión para generar rendimientos.
Por otro, facilitan la legalización de flujos masivos de dinero en efectivo.
Los casos analizados evidencian posibles vínculos con el narcotráfico, el tráfico ilícito de migrantes y el lavado de activos.
El dato que mejor ilustra la transformación es el de la extorsión.
En 2019, la Fiscalía General del Estado registró 1.616 noticias del delito por extorsión.
En 2025, la cifra llegó a 16.130.
Eso representa un incremento del 898% y una tasa de 89 denuncias por cada 100.000 habitantes.
Guayas concentra el 35% de los casos, seguida de Pichincha (13%), El Oro (10%), Esmeraldas (7%) y Manabí (6%).
Para el OECO, la extorsión emerge como una distorsión de la fase de cobro de los préstamos ilegales.
“La usura no se ha ido, la diferencia es que ahora existe la extorsión y el asesinato como parte (de ella)”, dijo una de las personas entrevistadas para el estudio.
Otro testimonio describe el cambio en la forma de cobrar: “Las personas ya no se atreven a denunciar porque las van a matar, antes les iban a quitar los bienes, ahora directamente las matan”.
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