Clinton-Lewinsky: la confesión del presidente, los encuentros sexuales en la Casa Blanca y las conversaciones eróticas por teléfono
Bill Clinton testificó ante un gran jurado el 17 de agosto de 1998 y admitió lo que había negado con vehemencia durante meses frente a las cámaras de todo el mundo.
Confirmó que había tenido una relación con Mónica Lewinsky, la joven pasante de 22 años que trabajaba en la Casa Blanca.
“Efectivamente, tuve una relación con la señorita Lewinsky que no fue apropiada” , dijo el entonces presidente de los Estados Unidos.
“De hecho, estuvo mal.
Constituyó un grave error de juicio y un fracaso personal del que soy única y completamente responsable”.
Esa noche, Clinton habló por televisión ante la nación y reconoció públicamente por primera vez su relación con Mónica Lewinsky, la ex pasante de la Casa Blanca.
La admisión llegó más de siete meses después de haberla negado en público y el hecho se transformó en el escándalo político de 1998.
En junio de 1995, Mónica Lewinsky tenía 21 años, acababa de terminar la universidad y se mudó a Washington para hacer una pasantía no remunerada en la oficina de Leon Panetta, el jefe de gabinete del presidente Clinton.
Consiguió el puesto gracias a un contacto familiar.
Era, hasta ahí, una historia completamente ordinaria.
Habitual.
Lewinsky era 27 años más joven que Clinton.
Él tenía 49 y era el hombre más poderoso del planeta.
Ella era una recién llegada a la capital del país que, según su propio testimonio ante el jurado, nunca esperó enamorarse del presidente.
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