Del breakdance a la fábrica: los robots de los Juegos de Pekín ensayan su futuro
Pekín, 25 ago (EFE).- Del 'breakdance' a la fábrica, los robots humanoides de los Juegos de Pekín mostraron este martes un repertorio que combina habilidades cada vez más vistosas con otras bastante menos espectaculares, pero más importantes para su futuro fuera de las pistas.
La penúltima jornada mezcló relevos, salto de altura, tira y afloja, baile y tenis de mesa con pruebas que llevaron a las máquinas a reponer productos en un supermercado o montar componentes en una línea industrial.
La competición encara así su recta final entre el espectáculo que llama la atención en las redes sociales del país y el objetivo que China quiere impulsar más allá de las medallas: acelerar el salto de los humanoides de los laboratorios a aplicaciones reales.
Los relevos de 4x100 metros prescindieron precisamente del testigo: el cambio se completa cuando los cuerpos de los dos robots se solapan dentro de una zona delimitada.
De los 22 equipos inscritos, solo Tiangong consiguió completar una carrera válida y se llevó el oro con un tiempo de 2 minutos y 20,79 segundos.
Más ritmo tuvo el breakdance, con robots capaces de girar sobre la cabeza y apoyarse sobre las manos y otros que parecían haber preparado la competición repasando algunas de las actuaciones olímpicas más recordadas por razones distintas a las medallas.
B-BOT Lu Xiaoming terminó imponiéndose en la final por 13-0.
Tianzhuo ganó además el salto de altura parado con una marca de 3,40 metros, mientras que el tira y afloja, disputado por parejas de robots, dejó triunfos de Xingzhe Taishan en la categoría ligera y Tiangong en la pesada.
En tenis de mesa, disputado de forma completamente autónoma y sin control remoto, el equipo conjunto de la Universidad de Pekín y el Instituto de Inteligencia Artificial de Pekín (PKU-BAAI) se llevó el oro tras imponerse por 2-0 al HKU SMASH de la Universidad de Hong Kong, con parciales de 11-0 y 11-7.
A pocos metros de las pistas, otros robots afrontaban tareas menos vistosas, pero más cercanas al trabajo para el que algún día podrían ser utilizados.
En el escenario de supermercado, las máquinas tuvieron que localizar productos de acuerdo con un pedido, reponer estanterías y devolver a su sitio artículos mal colocados, mientras que en el industrial debían transportar materiales y montar componentes en una línea de producción.
Las pruebas muestran también la distancia entre una demostración en un entorno preparado y su aplicación cotidiana: frente a la velocidad que alcanzan ya en las pistas, en el supermercado y la fábrica los robots avanzan con mucha más lentitud y todavía necesitan varios intentos para ejecutar algunos movimientos de precisión con las manos.
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