Violencia contra adolescentes: 72 asesinatos en poco más de ocho meses ya superan el total de 2024
El número de adolescentes asesinados entre el 1 de enero y el 12 de septiembre de 2026 ya superó el total registrado durante todo el año anterior.
El Sistema Informático Nacional de Defunciones ( SINADEF ) contabilizó 72 homicidios de personas menores de edad en ese período, frente a los 62 casos informados a lo largo de 2024.
La diferencia representa 10 víctimas más que las registradas en los 12 meses del año previo, cuando aún faltaban más de tres meses para terminar 2026.
Especialistas vinculados al sistema anticiparon que la cifra podría aumentar antes del cierre anual si se mantiene el ritmo observado hasta septiembre.
Los datos exponen una situación que afecta a adolescentes expuestos a entornos de violencia, desprotección familiar y presencia de organizaciones criminales.
Detrás de cada registro hay una muerte violenta que interrumpe trayectorias escolares, familiares y sociales, además de extender las consecuencias del crimen hacia el entorno de las víctimas.
Los asesinatos de adolescentes superaron el total de 2024 antes de terminar septiembre El SINADEF registró los 72 homicidios de adolescentes hasta el 12 de septiembre de 2026.
La comparación con los 62 casos del año anterior muestra un aumento que obliga a revisar los factores que colocan a menores de edad en escenarios de riesgo.
La proyección de los especialistas es que la cifra continúe en ascenso hasta diciembre.
El registro no solo permite establecer la cantidad de muertes violentas, sino que también ofrece una señal sobre la necesidad de reforzar las acciones de prevención en hogares, colegios y espacios comunitarios.
El psiquiatra Carlos Bronley sostuvo que muchos adolescentes se encuentran en condiciones de vulnerabilidad por la ausencia de acompañamiento de sus padres o adultos responsables.
Según explicó, esa falta de contención puede agravarse cuando existen conflictos al interior de la familia, consumo de alcohol o drogas por parte de los adultos y antecedentes de violencia en el hogar.
La exposición cotidiana a esas situaciones puede debilitar los vínculos familiares y limitar la capacidad de los adolescentes para identificar riesgos o pedir ayuda.
Bronley planteó que la prevención requiere una participación activa de los padres, con atención sobre las relaciones personales, los cambios de conducta y los problemas que atraviesan sus hijos.
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