El fisco cobra más rápido de lo que la pyme puede reaccionar
Una pyme metalúrgica del conurbano bonaerense, con 18 empleados, factura todo en blanco, paga sueldos al día y cumple con sus obligaciones tributarias.
En agosto, sin embargo, un cliente grande le atrasó 45 días el cobro de una factura importante.
El IVA de julio venció el 15 de agosto.
No llegaron a juntar la plata completa.
El 22 de agosto -apenas una semana después- ya tenían la boleta de deuda y el juicio de ejecución fiscal en marcha.
El 25 le notificaron la intimación de pago .
Cinco días hábiles .
Nada más.
ARCA ya pidió el embargo preventivo .
Si no paga o no presenta una de las excepciones limitadas que admite la ley, le traban las cuentas bancarias.
Otra pyme del conurbano bonaerense quedó sujeta a ejecución fiscal una semana después del vencimiento del IVA y recibió la intimación de pago tres días más tarde.
El caso expone el impacto que la aceleración del cobro tributario puede tener sobre empresas con problemas transitorios de liquidez.
Es el reflejo de una política de cobranza que acelera en pocos días el paso del vencimiento a la ejecución judicial.
El daño sobre una pyme incluye costos judiciales, embargos y tensión sobre el capital de trabajo Este no es un caso aislado.
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