Lo que tres viajes a Malvinas me enseñaron sobre unas islas que creemos conocer
Malvinas, Messi y Maradona.
Sobre esa santísima trinidad —la triple M— se sustenta gran parte del rebrote nacionalista que nuestro país vive por estos días.
“Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”, cantaban la hinchada y los jugadores al final de la épica remontada contra Inglaterra en el último mundial.
Lo curioso es que sobre dos de los componentes de esa estrofa —Messi y Maradona— tenemos una cantidad enorme de información.
Conocemos sus goles, sus hijos, el llanto ante la muerte de sus padres, sus gestos, la forma en que uno le rebotaba la pelota al otro durante la entrada en calor del mundial de Sudáfrica, cuando unieron fuerzas.
Sobre el tercero, en cambio, los argentinos tenemos poca información.
Las Malvinas son un símbolo, un lugar de duelo, de encuentro y, en el último tiempo, de reivindicación y orgullo.
El dibujo del mapa de esas islas que parecen un arañazo en el mar es una de las imágenes más icónicas de la Argentina plebeya.
Está en las canchas de fútbol, los recitales de rock y las protestas callejeras.
Pero ¿qué es lo que de verdad sabemos de lo que allí ocurre, u ocurrió? ¿Cuánto conocemos de las personas que las habitan? Casi nada, y lo comprobé cuando probé el título de mi última novela entre amigos y colegas.
Le iba a poner Stanley y llevaba una imagen de las típicas construcciones isleñas de fondo, pero la reacción de los consultados, en un rango etario que arrancaba en los veinte y terminaba en los setenta, me hizo desistir.
“¿Es sobre termos?” “¿Hay un personaje que se llama Stanley?”, me preguntaron.
Muy pocos sabían que Stanley es el nombre que los británicos le dan al principal pueblo del archipiélago, el que nosotros llamamos Puerto Argentino.
Le terminé poniendo Puerto Stanley, 1982 y le agregué una bajada: “Una novela de amor y guerra en Malvinas”.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.