La forma de la pelvis humana según otro enfoque del llamado dilema obstétrico
Madrid, 17 ago (EFE).- La hipótesis del dilema obstétrico sugiere que la forma de la pelvis es un compromiso evolutivo entre dar a luz a bebés con cerebros grandes y mantener la locomoción bípeda. Un estudio con participación española y que analiza pelvis neandertales cuestiona esta teoría para dar importancia a la estabilidad del suelo pélvico.
El equipo, encabezado por Christoph Zollikofer, de la Universidad de Zúrich, cuenta con la participación, entre otros, de la investigadora María Haber, de la Universidad de Murcia.
El estudio se basó en el análisis de dos pelvis neandertales excepcionalmente bien conservadas, una de ellas de una mujer joven procedente del yacimiento de las Palomas de Cabezo Gordo en Murcia, y la otra de un bebe encontrada en la gruta de Dederiyeh en Siria.
Los investigadores consideran poco probable que las restricciones evolutivas entre el parto y el caminar sobre dos piernas hayan determinado la forma de la pelvis humana.
Por el contrario, la morfología de la pelvis en los humanos modernos y los neandertales podría representar un equilibrio entre el parto y la estabilidad del suelo pélvico, más que entre el parto y el bipedismo.
A través de reconstrucciones virtuales y análisis morfométricos de esas dos pelvis neandertales los investigadores las pudieron comparar con humanos modernos de la misma edad.
Estos estudios revelaron diferencias en la forma general de la pelvis entre los neandertales y los humanos modernos que ya eran evidentes desde una edad temprana, indica Zollikofer a EFE.
Los análisis muestran que las regiones pélvicas importantes para el parto eran notablemente similares en las mujeres neandertales y humanas, lo que sugiere una mecánica del parto similar.
Sin embargo, los humanos modernos y los neandertales diferían en características relacionadas con la locomoción, como la orientación de la articulación de la cadera y la geometría del movimiento muscular de los brazos, lo que sugiere que las dos especies tenían posturas y formas de andar distintas.
La investigación apunta que, durante los últimos cientos de miles de años, la principal restricción evolutiva en la forma de la pelvis podría haber sido la disyuntiva entre el parto y el mantenimiento de la estabilidad del suelo pélvico.
La literatura moderna basada en ultrasonido del parto señala que "lo único que importa es el área total para que pueda pasar la cabeza del neonato. No es una cuestión de forma, sino de tamaño", agrega Zollikofer.
Además, explica que la importancia de la estabilidad del suelo pélvico está conectada también con la bipedestación. "Sí estamos de pie, en las piernas recae mucho peso que tiene que aguantar el suelo pélvico, sobre todo en las mujeres embarazadas, todo ello afecta a su estabilidad". EFE
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